Hablamos del tomo Veneno: Blanco, negro y sangre, una antología salvaje donde Marvel mezcla terror, introspeccion y acción, en un espectacular festival gráfico repleto de autores top y experimentos desmadrados.
Las recopilaciones “Blanco, negro y rojo” de Marvel se han convertido con el tiempo en pequeños laboratorios creativos donde autores veteranos, dibujantes de primer nivel y alguna que otra idea completamente desatada encuentran espacio para jugar con personajes icónicos sin demasiadas ataduras. Marvel sabe perfectamente que este formato funciona porque permite experimentar sin desbaratar ninguna colección regular, y este Veneno: Blanco, negro y sangre abraza esa filosofía desde la primera página. El volumen recopila las cuatro grapas originales USA en formato “Marvel Treasury Edition”, un tamaño gigantesco que convierte algunas páginas en festivales visuales. Y sí, como toda antología larga, aquí hay de todo. Historias brillantes, otras más formulaicas, alguna ida de olla importante. También varios autores clásicos regresando al universo del simbionte para recordar por qué dejaron huella hace décadas. El resultado no siempre golpea igual de fuerte, pero rara vez deja indiferente.
La primera historia, “Fuerza mayor”, deja claras las intenciones del tomo. David Michelinie, cocreador del personaje, junto a Jonas Scharf, en una aventura que vale más por quién la firma que por reinventar nada. Básicamente es “Predator, pero con Veneno porque ese día el Predator estaba de feriado”, con científicos poco escrupulosos descubriendo tarde que Eddie Brock no suele resolver conflictos mediante el diálogo. Después llega “Dulce será la flor”; Ryan North ofrece una de las historias más emotivas y originales del tomo. Un joven moribundo se convierte en huésped —momentáneo— del simbionte para ejecutar su venganza antes del final. Poética, triste y visualmente espectacular. También destaca muchísimo “Padres e hijos”, de J. M. DeMatteis y Dave Wachter, una especie de terapia de pareja entre Eddie Brock y el propio Veneno que convierte una premisa rarísima en una de las historias más inteligentes y humanas del recopilatorio.

Cuando Marvel deja jugar a sus autores
El bloque central del tomo se mueve más hacia el terreno del entretenimiento puro. Erik Larsen firma “Convergencia”, un clásico “Peter Parker se cruza con Veneno y todo termina fatal” contado de forma paralela entre ambos protagonistas hasta desembocar en una pelea brutal. ¿Formulaica? Sí. ¿Larsen? También. Y eso basta para que uno lea con sonrisa cómplice. Menos inspirada resulta “Veneno en Miami”, de Karla Pacheco y Pere Pérez. Una especie de cruce imposible entre Miami Vice y Veneno con narcolanchas, chaquetas ochenteras y gafas de sol de dudoso gusto. No es una mala historia ni mucho menos, pero sí una de las pocas del tomo que parece más pendiente del chiste conceptual que de dejar huella. Algo parecido sucede con la aventura protagonizada por Flash Thompson como Agente Veneno. Mucha acción, buenas ideas y una moraleja final sobre “el peso del traje” calzado a martillazos.
La parte más oscura del recopilatorio llega con “Síndrome del acosador”, escrita por David Dastmalchian y dibujada por Philip Tan. Una de las historias más inquietantes del volumen. Cargada de odio y psicopatía, deja una sensación muy desagradable incluso después de terminarla. Carl Potts aparece con “Relaciones tóxicas” y hace exactamente lo que uno espera de Potts. Violencia, ritmo y un What If descarado donde Peter Parker se convierte en Spiderpunisher antes de conocer al simbionte. Tras conocerlo… se desatara el CAOS. Funciona como un tiro. Al Ewing recupera a Lee Price —quizá el huésped más turbio del simbionte— para una historia donde un francotirador demasiado optimista intenta eliminarlo. Spoiler: mal plan. Aquí es el propio Venom quien se asusta de la oscuridad de su anfitrión. Kei Zama acompaña además con un apartado gráfico fantástico que potencia todavía más el mal rollitto general.

Eddie Brock y compañía en modo antología
Y luego está Takashi Okazaki haciendo exactamente aquello que todos esperábamos que hiciera. “El samurái de la armadura escarlata” es poco menos que “dejemos al creador de Afro Samurai montar su propia película mental con Veneno”. El resultado es un festival visual desatado ambientado en el Japón feudal donde un Veneno ninja combate contra una versión samurái de Matanza entre lluvia torrencial, máscaras demoníacas, katanas gigantescas y poses épicas constantes. Narrativamente es una absoluta marcianada, pero gráficamente resulta tan espectacular que termina funcionando igual. Luego llega “Pegado a ti”, donde Eddie Brock y Mac Gargan coinciden en una historia que mezcla humor incómodo, violencia simbiótica y la moraleja más evidente del tomo: “elige bien a tu huésped”. Continuamos con “Brillante”, una inesperada historia navideña escrita y dibujada por Chris Bachalo que demuestra que incluso Veneno puede tener su pequeño corazoncito sentimental cuando llegan las fiestas.
Al final, Veneno: Blanco, negro y sangre funciona exactamente como debería funcionar una antología de este tipo. Una enorme caja de juguetes donde distintos autores exploran versiones muy diferentes del personaje. Sin miedo a probar cosas raras, violentas o directamente absurdas. No todas las historias tienen el mismo nivel ni todas dejan la misma huella. Empero el conjunto mantiene casi siempre el interés gracias a la enorme variedad de enfoques, huéspedes y tonos presentes en el volumen. Eddie Brock, Flash Thompson, Lee Price o el Escorpión conviven aquí con terror, humor negro, acción superheroica, relatos psicológicos y samuráis simbiontes bajo la lluvia en una mezcla imposible que, contra todo pronóstico, termina funcionando bastante bien. Y el formato Treasury Edition ayuda muchísimo. Puede que no sea el tomo definitivo de Veneno, pero sí uno tremendamente disfrutable para cualquier amante del personaje y de los experimentos marvelitas más desmadrados.

Sobre la edición de Veneno: Blanco, negro y sangre
Panini Cómics edita este Veneno: Blanco, negro y sangre en un volumen formato Marvel Treasury Edition de gran tamaño. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, dos artículos firmados por Bruno Orive, uno al comienzo y otro al final del tomo, así como una galería de portadas.

Marvel Treasury Edition Veneno: Blanco, negro y sangre
Edita: Panini cómics
Editorial Original: Marvel Comics
Autor/es: David Michelinie, Jonas Scharf, Clayton Cowles, Ryan North, Creees Lee, Andres Mossa, J.M. DeMatteis, Dave Wachter, Erik Larsen, Karla Pacheco, Pere Pérez, Tom Waltz, Brian Level, Lee Loughridge, David Dastmalchian, Philip Tan, Carl Potts, Damian Couceiro, Takashi Okazaki, Aki Yanagi, Al Ewing, Rachelle Rosenberg, Rich Douek, Robert Gill, Kei Zama, Chris Bachalo, Jaime Mendoza,
Fecha de lanzamiento: 30 abr 2026.
Idioma: Español.
Páginas: 136 pags.
Tamaño: 23.4X33 cm.
Contiene: Con Venom: Black, White & Blood 1-4
Formato: Rústica.
Interior: Color.
ISBN: 9791370135577
Precio: 25,00€



