Hablamos del tomo Ultimate Wolverine 2, un volumen donde Condon pisa el acelerador, y convierte a Logan en el arma definitiva del nuevo Universo Ultimate.
Si leísteis la reseña del primer volumen, recordaréis que aquel arranque de Ultimate Wolverine dejaba buenas ideas, un enfoque atractivo y un universo mutante que por fin se abría paso en la línea Ultimate, pero también transmitía una clara sensación de contención. Como si Chris Condon aún estuviera calibrando el motor. Cerré aquella reseña con un voto de confianza y el deseo de que, una vez presentadas las piezas, empezaran a moverse con decisión. Pues bien: eso es exactamente lo que ocurre en Ultimate Wolverine 2. El salto adelante es notable desde su primera página, demostrando que la serie ha encontrado ritmo, ambición y voz propia. Lo que antes era prudencia ahora es impulso creativo, ideas que se despliegan sin miedo y un Logan que crece, respira y golpea con un vigor narrativo mucho más contundente.
Este segundo volumen —que recoge los números 4 a 6 de la edición USA— destaca tanto por la cantidad como por la calidad de conceptos que pone sobre la mesa. Hay decisiones atrevidas relacionadas con el destino de Jean Grey o el Profesor X, y un arranque desconcertante que, una vez posado en su sitio, deja una media sonrisa por lo bien ejecutado del experimento. En un panorama Marvel que parece funcionar en piloto automático, agradece uno que se cuelen riesgos formales y estructurales que no se quedan en la ocurrencia. Aquí Condon apuesta, juega y sale bien parado. La colección asume una identidad más clara y se permite explorar caminos que no siempre aparecen en un mainstream tan sujeto a inercias. Y todo ello sin perder claridad narrativa ni sacrificar el equilibrio entre acción, expansión del mundo y desarrollo emocional.

El acelerón creativo que necesitaba la serie
Las grapas 5 y 6 se vuelven menos experimentales en forma, pero mantienen el interés ampliando el lore y presentando personajes que rompen expectativas. Aquí es donde Condon muestra de verdad su vena hickmaniana: informes internos, documentos clasificados, esquemas prohibidos y esos paratextos diegéticos tan característicos que, lejos de funcionar como adorno, expanden el alcance de la serie con bastante inteligencia. No es un recurso novedoso en la Marvel reciente —hemos visto a Hickman exprimirlo sin freno en cada proyecto que tocaba—, pero Condon lo utiliza con cabeza, aplicándolo para enriquecer la atmósfera y dotar de densidad a la historia. El resultado son secuencias que mezclan violencia, intriga y desarrollo continuo, manteniendo siempre viva la sensación de avance. Son ideas que, bien cuidadas, pueden convertir este rincón mutante en uno de los más interesantes del relanzado Universo Ultimate.
El cierre del tomo vuelve a sorprender mediante una estructura doble que separa con claridad la parte onírica —muy bien resuelta, por cierto, y con un invitado sorpresa que dará que hablar— del desenlace propiamente dicho. Es en ese tramo final donde la serie demuestra que su ascenso no es casualidad: la tensión crece, la carga emocional se sostiene sin artificios. La última página consigue ese pequeño milagro de dejarte un segundo sin aire. Condon no reinventa nada, cierto, y el eco de lo que Brubaker hizo con el Soldado de Invierno hace dos décadas está ahí. Pero aquí no huele a refrito ni a homenaje vacío; hay convicción, pulso e intención creativa genuina. Y lo importante, una dirección clara para este Logan y este universo mutante que se está reconfigurando desde bases reconocibles, pero con suficiente personalidad como para evitar la sensación de déjà vu.

Logan, violencia y mito en el nuevo Universo Ultimate
Gráficamente, el tomo funciona gracias a la alternancia de dos dibujantes que, pese a sus diferencias estilísticas, mantienen una coherencia tonal impecable. Alessandro Cappuccio abre con el número cuatro y confirma todo lo dicho en la reseña anterior: es feroz en la violencia, elegante en la composición y un narrador con una contundencia visual que hace que este Wolverine/Soldado de Invierno luzca amenazador en cada página. Luego entra Alex Lins en los números 5 y 6, con un trazo más expresivo, redondeado y casi antagónico al de Cappuccio, pero igualmente efectivo. El contraste existe; sin embargo, no chirría. Es un relevo bien ejecutado que suma más de lo que resta. Bryan Valenza, al color, unifica ambos estilos con una paleta oscura, atmosférica y completamente integrada con la identidad de esta realidad Ultimate que cada vez se siente más definida.
En conjunto, Ultimate Wolverine 2 confirma que la serie ha encontrado su velocidad de crucero. Tras un primer volumen prometedor pero retenido, este segundo tramo libera todo lo que insinuaba: ideas potentes, personajes que evolucionan y un mundo mutante que se expande con naturalidad. Condon se aleja del molde brubakeriano del Soldado de Invierno y construye un Logan que, aunque bebe de referentes claros, posee voz propia. La serie ya no vive de expectativas, sino de resultados. Y lo mejor es que su techo todavía parece lejos. Si los high concepts desplegados aquí se desarrollan con el mismo tino, estamos ante una colección que puede dar momentos realmente memorables. Yo, desde luego, ya tengo ganas del tercer volumen y de comprobar si este crescendo creativo se mantiene. De momento, este tomo supera al primero en absolutamente todo.

Sobre la edición de Ultimate Wolverine 2
Panini Cómics edita este Ultimate Wolverine 2 en formato comic-book con lomo. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, portadas originales USA, galería de portadas alternativas y un artículo de Bruno Orive, cerrando el tomo.

Ultimate Wolverine 2
Edita: Panini cómics
Editorial Original: Marvel Comics
Autor/es: Chris Condon, Alex Lins, Alessandro Cappuccio, Bryan Valenza, Cory Petit,
Fecha de lanzamiento: 9 oct 2025
Idioma: Español.
Páginas: 80 pags.
Tamaño: 17×26 cm.
Contiene: Ultimate Wolverine 4-6.
Formato: Comic-Book con lomo
Interior: Color
ISSN: 977308144500800002
Precio: 8,95€



