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Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9 | Reseña cómic

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Hablamos del tomo Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9, la icónica llegada de Ennis que redefinió al personaje con una historia brillante, accesible y polémica sobre su verdadera grandeza

Iniciar la lectura de Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9 es como presenciar uno de esos cambios de rostro en James Bond: reconoces al personaje, sabes que sigue siendo el mismo, pero algo se desplaza bajo la superficie. La llegada de Garth Ennis marca un punto de inflexión donde popularidad y calidad percibida empiezan a mezclarse de forma peligrosa. Hábitos peligrosos funciona como un tiro: es potente, emocional, accesible y tiene un gancho irresistible, con ese Constantine enfrentándose a su propia muerte. Pero que funcione tan bien no significa que sea la cima absoluta del personaje. Para entenderlo, conviene mirar atrás y recordar que antes estaba Jamie Delano, un autor que jugaba en otra liga, más irregular quizá, pero también más ambiciosa, política, incómoda y, sobre todo, fundacional en la construcción del mito.

Delano no solo escribía historias: construía un mundo, un tono y una identidad. Su Constantine era un síntoma de una sociedad enferma, un reflejo político y moral de su tiempo. Ennis, en cambio, opta por humanizarlo y simplificarlo, haciéndolo más accesible para el gran público. Cambia el enfoque: menos comentario estructural, más narrativa directa, más músculo emocional. Ese giro funciona, porque Ennis tiene una habilidad natural para conectar con el lector, pero también transforma profundamente la naturaleza del personaje. Incluso pequeños detalles lo evidencian, como ese comentario sobre el mal que habita en el Parlamento británico, un eco de la etapa previa que aparece casi como recordatorio de algo que ya no forma parte del núcleo de la serie. Es un guiño a Delano dentro de una obra que ya está jugando a otra cosa, más directa y menos simbólica.

Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9
Interior de Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9

Cuando Constantine cambió de piel

Uno de los cambios más evidentes con la llegada de Ennis es la voz del propio Constantine. El personaje empieza a sonar sospechosamente parecido a otros protagonistas del autor, como Jesse Custer en Predicador o Tommy Monaghan en Hitman. Ese humor gamberro, el cinismo afilado, la palabrota fácil y ese aire de tipo que siempre va un paso por delante se convierten en rasgos dominantes. Funciona, porque Ennis domina ese registro como pocos, pero también diluye parte de la identidad única que Delano había construido. Constantine se “ennisiza” y se vuelve más reconocible dentro del universo del autor que dentro de su propia evolución interna. No es un cambio negativo en sí mismo. Pero sí un desplazamiento claro hacia un tipo de antihéroe más accesible, más pop, menos incómodo y menos cargado de lecturas políticas o sociales.

Este desplazamiento no es casual, responde a una intención narrativa distinta. Ennis quiere contar una historia emocional, directa y centrada en la experiencia humana de Constantine, no en su papel como catalizador de tensiones sociales. Por eso, su voz se vuelve más cercana, más terrenal, más orientada al lector medio. El Constantine que maldice, bromea y se burla del peligro es más fácil de querer, más fácil de seguir y más fácil de convertir en icono. Pero también pierde parte de esa aspereza incómoda que definía la etapa anterior. El resultado es un personaje que sigue siendo reconocible, pero que ya no es el mismo. Es un Constantine más universal, más moldeado por la sensibilidad del autor que por la tradición del personaje. Y ese matiz, aunque sutil, marca profundamente la lectura del arco.

Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9
Icónica imagen de Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9

El Constantine más humano frente a su final

El primer tramo de Hábitos peligrosos es, sencillamente, brillante. La premisa es devastadora: meses después del final de la etapa previa, John Constantine descubre que tiene un cáncer de pulmón incurable. Por primera vez, no hay demonios, conspiraciones ni amenazas externas. Es su propio cuerpo el que lo traiciona. Su propia mortalidad. Ennis acierta de lleno al construir una atmósfera de asfixia progresiva, donde cada intento de solución —la medicina, el infierno, el cielo, la magia— se derrumba uno tras otro. No hay escapatoria posible. Y en ese descenso, el lector siente cómo el agua le llega al cuello junto a John. Es un viaje íntimo, doloroso y profundamente humano, donde el personaje deja de ser un mago astuto para convertirse en alguien vulnerable, frágil y enfrentado a un destino que no puede manipular.

En este tramo aparece el mejor Ennis. El más contenido, el más empático, el más consciente del peso emocional de lo que está contando. Las escenas de despedida, la conversación con Matt ese enfermo terminal que acepta el final sin adornos— y la desesperación silenciosa de Constantine construyen un retrato poderoso. El personaje deja de ser el bocazas encantador y se convierte en alguien que teme, que duda, que se rompe. Ese viacrucis, esa aceptación de la muerte, es paradójicamente lo más potente de toda la historia. Más incluso que su célebre desenlace. Ennis demuestra aquí que puede escribir desde la vulnerabilidad sin perder fuerza narrativa, y que Constantine, despojado de trucos y bravatas, sigue siendo un personaje fascinante. Es un tramo que conmueve, que aprieta el pecho y que eleva la historia a un nivel inesperado.

Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9
Viñeta de Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9

Un giro brillante… ¿a costa de la profundidad?

El giro final de Hábitos peligrosos es uno de los momentos más recordados del personaje. Constantine engañando a la muerte, al infierno y a todo el que se cruce en su camino. Es ingenioso, icónico y profundamente coherente con su naturaleza. Mantiene la tensión, sorprende y deja ese regusto de “qué cabrón pillín es este tío” que tanto gusta a los lectores. Pero también supone un cambio de tono evidente. Donde el inicio del arco era introspectivo, existencial y cargado de angustia, el final abraza al Ennis más juguetón, más gamberro, más dado al golpe de efecto. No es un mal movimiento, ni mucho menos, pero sí un desplazamiento que sacrifica parte de la profundidad emocional previa en favor de un cierre espectacular. Es un final memorable, pero no tan transformador como podría parecer.

La coda refuerza esta sensación. Constantine sobrevive, pero vuelve al punto de partida: cínico, borracho, fumador, descreído. Han caído amigos por el camino, como siempre. Hay culpa, hay un poso de síndrome del impostor, pero el personaje no parece haber cambiado de forma significativa. Y eso deja una pregunta flotando: ¿de qué ha servido todo esto? No es un final malo, ni uno fallido, pero sí uno que evita alterar la esencia cíclica del personaje. Constantine vive en un bucle de tragedias, pérdidas y engaños, y Ennis respeta esa estructura. El resultado es un cierre que funciona, que encaja, pero que no transforma. Es un final que reafirma al personaje más que evolucionarlo, y que deja claro que, incluso después de engañar a la muerte, John sigue siendo John.

Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9

La identidad gráfica de Vértigo en estado puro

En lo gráfico, el trabajo de Will Simpson, acompañado por entintadores como Mark Pennington y el color de Tom Ziuko, es sobresaliente. Simpson recoge la estética de la línea Vértigo y la hace suya, construyendo un mundo sucio, decadente, expresivo y profundamente humano. Su trazo irregular, casi febril, encaja a la perfección con el tono de la historia, reforzando la sensación de desgaste físico y emocional que atraviesa Constantine. Cada página respira esa mezcla de crudeza y lirismo que definió a la serie en sus mejores momentos. Y Ziuko, sencillamente, está a otro nivel. Su uso del color es sobresaliente. Las escenas en la clínica oncológica tienen una paleta propia, fría y desaturada, que marca los altibajos emocionales del arco. Es un trabajo silencioso, pero absolutamente fundamental para que la historia funcione como lo hace.

El color de Ziuko no solo acompaña: narra. Sus decisiones cromáticas subrayan la vulnerabilidad de Constantine, la sordidez del entorno y la tensión entre lo humano y lo sobrenatural. En un cómic donde la enfermedad es protagonista, el color se convierte en un lenguaje emocional que guía al lector sin necesidad de subrayados. Simpson, por su parte, aporta una fisicidad brutal a los personajes, una expresividad que hace que cada gesto, cada mirada y cada sombra cuenten algo. Juntos, construyen una identidad visual que no solo respeta la tradición de la serie, sino que la amplifica. Es un trabajo que demuestra que Hellblazer no se define solo por sus guionistas, sino también por artistas capaces de capturar la esencia del personaje. Y aquí, tanto Simpson como Ziuko brillan con una intensidad difícil de igualar.

Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9

Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9 o el legado VS la popularidad

El éxito posterior de Ennis no es ajeno a la percepción que se tiene de esta etapa. Tras su paso por Hellblazer, encadenó obras como Predicador, su etapa en Punisher o The Boys, consolidando un estilo muy reconocible. Eso ha provocado que su Hellblazer se reedite constantemente, convirtiéndose en la puerta de entrada para muchos lectores. Mientras tanto, la etapa de Delano ha quedado más difuminada en el tiempo. Y ya se sabe: lo que más se reedita, más se recuerda. Este fenómeno editorial ha contribuido a que Hábitos peligrosos se perciba como una etapa “definitiva”, cuando en realidad es solo una de las muchas caras del personaje. Una muy buena, sí, pero no necesariamente la más profunda ni la más representativa de lo que Hellblazer puede llegar a ser en su conjunto.

Delano, con su enfoque político, incómodo y casi profético, construyó un Constantine que funcionaba como espejo social. Ennis, en cambio, ofrece una versión más emocional, más directa, más centrada en la experiencia humana del personaje. Ambas aproximaciones son válidas, pero responden a sensibilidades distintas. El problema es que la popularidad de Ennis ha eclipsado la complejidad de la etapa anterior, generando la impresión de que su Constantine es “el” Constantine. Y no es así. Es uno de muchos. La riqueza del personaje reside precisamente en esa multiplicidad de voces, enfoques y lecturas. Por eso, entender Hábitos peligrosos implica también reconocer su lugar dentro de un tapiz mucho más amplio, donde cada autor aporta una pieza distinta a la identidad del mago más desgraciado del cómic.

Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9

¿La mejor historia de Hellblazer? Depende de a quién preguntes

Así que no, Hábitos peligrosos no es una mala historia. Ni mucho menos. Es memorable, emocionante y tremendamente disfrutable. Pero conviene entenderla dentro de su contexto. Es una simplificación efectiva del personaje, una versión más accesible, más “tragable”, más Ennis. Menos política, menos incómoda, menos profunda en lo estructural. Y eso no es necesariamente malo, pero sí diferente. Constantine es un mosaico construido por muchas manos: Delano, Ennis, Peter Milligan, Brian Azzarello, Mike Carey… cada uno dejando su huella. Esta etapa es, sin duda, una de las más accesibles para subirse al carro del personaje. Se lee de un tirón, emociona, tiene momentos brillantes y deja buen sabor de boca. Pero no es la cima absoluta. Es, simplemente, una de las muchas caras del personaje.

Lo que Ennis ofrece aquí es puro Ennis, emoción directa, humor negro, ingenio afilado y una capacidad innata para construir escenas que se quedan grabadas. Para bien y para mal, su Constantine es más humano, más cercano y más fácil de querer, pero también menos incómodo, menos político y menos abrasivo que el de Delano. Y eso define la lectura del arco. Hábitos peligrosos es una historia que se disfruta, que conmueve y que deja huella, pero no redefine al personaje ni lo lleva a territorios nuevos. Es una etapa sólida, potente y muy bien construida, pero no la más profunda ni la más transformadora. Y quizá ahí reside su encanto: en ser una puerta de entrada perfecta, un recordatorio de por qué Constantine sigue siendo uno de los personajes más fascinantes del cómic moderno.

Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9

Sobre la edición de Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9

Panini Cómics publica este Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9 en un volumen de formato rústica con solapas. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, un breve artículo al comienzo del tomo.

John Constantine: Hellblazer 9 – Hábitos peligrosos
Edita
: Panini cómics
Editorial Original: DC COMICS
Autor/es: Garth Ennis, Will Simpson, Mark Pennington, Tom Ziuko, Malcolm Jones III, Tom Sutton, Mark McKenna, Kim DeMulder, Stan Woch,
Fecha de lanzamiento: 19 mar 2026.
Idioma: Español
Páginas: 160 pags.
Tamaño: 17×26 cm.
Contiene: Hellblazer 40-46
Formato: Rústica con solapas.
Interior: Color.
ISBN: 9791370135386
Precio: 16,00€

Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 9 | Reseña cómic
ICÓNICO
La llegada de Ennis a Hellblazer marca un punto de inflexión clave: más accesible, más emocional y más directo, pero también más simplificado. Hábitos peligrosos brilla por su arranque humano y asfixiante, aunque su desenlace apuesta por el ingenio sobre la profundidad. Un arco memorable que redefine al personaje para el gran público, sin necesariamente superar la complejidad y ambición de etapas previas.
PROS
Un Constantine más humano y vulnerable que nunca.
Ritmo emocional impecable en el primer tramo del arco.
Arte y color que elevan cada escena.
Historia accesible y muy disfrutable
CONTRAS
El giro final sacrifica parte de la profundidad previa.
Menos político y menos incómodo que la etapa de Delano. Simplifica al personaje respecto a etapas previas
85
ICÓNICO
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Rodrigo Pérez Miguel
Rodrigo Pérez Miguelhttps://lacomicteca.com/
Fundador de esta pequeña gran familia que es La Comicteca. Amante del noveno arte desde que aprendí a leer. Lector y escritor en proporciones variables y según el momento. En mitad de todo lo que sea cultura popular.

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