Hablamos de Ultimate Wolverine 1, un arranque frío, violento… y algo lento. Un debut que cumple en tono y arte, pero necesita más garra narrativa si quiere dejar huella en este nuevo universo Ultimate.
Ultimate Wolverine 1 arranca con el freno de mano puesto. Tras un prólogo efectivo publicado en Universo Ultimate: Un año después, este primer tomo presenta a la nueva encarnación del mutante de las garras en la Tierra 6160. Sin embargo, más allá de las formas —atractivas y contundentes— el fondo avanza con desgana. Chris Condon firma un guion que parece arrastrarse, más ocupado en crear atmósfera que en contar algo con fuerza. La narrativa es descomprimida hasta el extremo, los silencios se amontonan, la introspección carece de verdadera sustancia y las escenas de acción, espectaculares, pero inconexas, no terminan de mover la trama. Todo suena a prólogo de prólogo. Las pistas están ahí, sí, pero se intuye más potencial del que se explota. Un arranque que cumple… a secas. Y duele que no apueste más fuerte siendo una de las series más esperadas del nuevo universo Ultimate.
El mayor lastre de este primer arco es su ritmo… o más bien, su alarmante falta de él. Tres grapas estadounidenses que podrían haber cabido en una y media sin perdernos nada importante. Hay una pretensión de densidad emocional y peso narrativo que rara vez se materializa. Las páginas se suceden sin apenas avance, con un Logan mudo que más que hablar transmite a base de miradas, gestos y mucha violencia contenida. El problema es que eso, por sí solo, no sostiene un número, y menos tres. Es una apuesta deliberada —casi “bendisiana” por su narrativa descomprimida—, pero aquí funciona a medio gas. Todo parece diseñado para “lucir” sin moverse demasiado. El tono frío y distante acompaña, pero no basta. Ultimate Wolverine necesita apretar los dientes, cargar el fusil narrativo y empezar a disparar algo más que humo. Porque el envoltorio es potente, pero el contenido, aún es escaso.

Nuevos personajes, nuevas reglas y ganas de levantar el freno de mano
Eso no significa que todo falle. De hecho, hay ideas interesantes y detalles de worldbuilding que suman. La presentación de Alonya Prostovich, jefa del Directorio-X y equivalente euroasiático del Profesor Hudson, es una de las mejores bazas del tomo. También vemos nuevas versiones de personajes como Kitty Pride, la Viuda Negra o Gambito, que añaden diversidad y expanden el lore de forma convincente. El tono seco y violento que rodea a Logan/Soldado de Invierno encaja muy bien con el personaje, y su mutismo deliberado tiene un impacto notable en la atmósfera. No habla, pero impone y deja huella. Esta versión del mutante es más soldado que hombre y más fantasma que héroe, algo que en un universo como el 6160, tiene mucho sentido. El cómic aún no termina de despegar, pero sí deja pistas de que el despegue puede llegar… solo falta que el guion se atreva a tomar impulso.
Y es que lo mejor del tomo, sin duda alguna, es el apartado gráfico. Alessandro Cappuccio brilla con fuerza en cada página, con composiciones intensas, escenas de lucha impactantes y una versión de Wolverine que realmente impone. Su físico, su expresión, su manera de ocupar la viñeta… todo transmite una amenaza latente. A esto se suma el excelente trabajo de Bryan Valenza en el color, que aporta una frialdad ambiental que encaja como un guante con el tono general del relato. La ambientación visual es sólida, coherente y con identidad propia, y cuando Condon empiece a soltar más cuerda —y por lo que se ha visto en USA parece que lo hace— el arte va a volar todavía más alto. Por ahora, es lo que sostiene este arranque algo torpe pero lleno de potencial.

Entre el silencio y la sangre, Logan… El soldado de invierno
No podemos obviar las similitudes entre este Logan y el Soldado de Invierno de Brubaker. Ambos son armas vivientes, ambos arrastran traumas y pasados borrados y aunque aún no se ha revelado nada sobre Bucky Barnes en este universo, la conexión temática está ahí. Si se desarrolla bien, puede ser uno de los ejes narrativos más interesantes de la colección. Pero eso es futuro, ahora mismo, este primer acto necesita más chispa, y más decisión. Cumple con establecer el tono, las reglas y parte del elenco pero deja la sensación de que todo esto podría haberse contado mejor, con más ritmo y menos relleno. Lo que podría haber sido un arranque explosivo se queda en una promesa apenas esbozada, un cómic que no falla del todo, pero que tampoco impacta. Y en un universo está dando sus primeros pasos, eso no es suficiente.
En conclusión, Ultimate Wolverine 1 es un cómic con muchas ideas pero poca prisa. Tiene una estética impecable, una atmósfera sugerente y un equipo creativo que sabe lo que hace. Sin embargo, le falta convicción narrativa, parece contenido, con miedo de pisar el acelerador. Y eso, cuando hablamos de Wolverine, es casi un pecado. Aun así, hay motivos para quedarse y cartas que aún no se han jugado. Y si el guion se sacude la modorra inicial, esta colección puede convertirse en una de las más disfrutables del nuevo universo Ultimate. Como su protagonista, quizá solo necesite un poco más de tiempo para despertar del letargo y encontrar su propio camino. De momento, nos quedamos a bordo, aunque esperamos, de verdad, que en los próximos números empiece a rugir. Porque todo está ahí y solo falta que se atreva a soltar la garra.

Sobre la edición de Ultimate Wolverine 1
Panini cómics edita Ultimate Wolverine 1 en un tomo de tapa blanda. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras portadas originales USA y un artículo escrito por Bruno Orive.

Ultimate Wolverine 1
Edita: Panini cómics
Editorial Original: Marvel Comics
Autor/es: Chris Condon, Alessandro Cappuccio, Bryan Valenza, Cory Petit
Fecha de lanzamiento: 10 jul 2025
Idioma: Español
Páginas: 80
Tamaño: 17X26
Contiene: Ultimate Wolverine 1-3
Formato: Comic-Book con lomo
Interior: Color
ISSN: 977308144500800001
Precio: 6,50€



