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Providence – Reseña cómic

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Hablamos del integral de Providence editado por Panini. Un volumen que contiene la genial maxiserie homónima de Alan Moore, acompañada de “El patio” y “Neonomicon” en un volumen a gran formato.

El fin de los tiempos en tres actos

A lo largo de mi vida como lector —y ocasional divulgador— de cómics, pocas veces me he enfrentado a una tarea tan deliciosamente subyugante y compleja como la lectura de este volumen de Providence. Creo que es la primera vez que he sentido una mezcla de miedo y respeto al abordar una reseña. Y no es para menos, porque el material contenido en este tomo —que incluye El patio (2003), la miniserie Neonomicon (2010-11) y la maxiserie Providence (2015-2017)—, a pesar de haber sido publicado en momentos tan dispares y de explorar distintos formatos y temáticas, forma un tríptico totalmente cohesionado. Cada obra, disfrutada por separado, es notable, pero vista en conjunto es, sencillamente, deslumbrante.

Una cosmovisión que tuvo que esperar casi tres lustros para ser plenamente disfrutada, reafirmando una vez más la maestría de Alan Moore como guionista y, sobre todo, como constructor de universos ficticios. Cabe aclarar, sin embargo, que la miniserie de dos números El patio contó con el guion de Antony Johnston, quien adaptó una historia original de Moore, supervisado por el propio autor en todo momento. Pasarían siete años hasta que el guionista de Northampton aceptase el encargo de Neonomicon, una obra de cuatro números que plantaría las semillas de Providence, su proyecto más ambicioso en este universo, compuesto por 12 entregas. Moore describe Providence como ‘un intento de escribir (…) lo que consideraría la obra de ficción definitiva de Lovecraft’.

Providence

Providence, la obra definitiva sobre el soñador de Providence

La pregunta inmediata que muchos se harán es: ¿lo consiguió? En mi opinión, la respuesta es un rotundo. No solo por el impacto de Providence como maxiserie, sino también por el impecable ejercicio de equilibrismo narrativo en relación con las otras dos miniseries. A menudo se ha descrito esta obra como ‘el Watchmen de las adaptaciones lovecraftianas’, pero tal afirmación resulta una simplificación —casi paródica— que no hace justicia a una obra tan compleja, intrincada y meticulosa. Personalmente, he necesitado leerla hasta tres veces para abordarla con la profundidad que merece, y estoy convencido de que soportaría muchas más relecturas, siempre revelando algo nuevo y provechoso.

No obstante, no puedo negar que abordar este volumen de 720 páginas es una tarea agotadora —y no solo para los brazos— como lector. Providence exige un gran compromiso a quienes se acercan a la obra, ya que no puede ser tomada como un mero entretenimiento ligero. Sin embargo, ese esfuerzo se ve recompensado con una experiencia inigualable. Es una obra disfrutable tanto para quienes conocen a fondo la figura de H. P. Lovecraft —donde encontrarán un homenaje único— como para aquellos que solo tienen una noción básica del autor o se acercan por primera vez a su mundo. En cualquier caso, la sensación es la de estar ante un trabajo monumental: un crescendo creativo y literario que podría considerarse la obra definitiva sobre el horror cósmico en el noveno arte.

Providence
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Providence
Providence es la síntesis definitiva del universo Lovecraftiano elevado a la enésima potencia y potenciado por el genio de Moore. Una obra maestra, incontestable, tan compleja de abordar como satisfactoria en su procesado. Hazte con el tomo desde nuestro enlace patrocinado y disfruta de un descuento exclusivo a la vez que ayudas a la web a existir.

Infiltrado en la boca del infierno

El tomo abre con la germinal “El patio” una obra relativamente breve en la que Antony Johnston adapta un cuento corto de Alan Moore publicado dentro de la –más que irregular– antología “The starry wisdom” en el año 1994. La historia nos sitúa en la piel de Aldo Sax, investigador del FBI infiltrado en el barrio del Red Hookquedaos con este nombre– para investigar una serie de tres asesinatos rituales que parecen estar interconectados entre sí. Lo que comienza como una historia policiaca al uso se convierte rápidamente en un relato de horror cósmico al más alto nivel que consigue sintetizar en apenas cincuenta páginas lo mejor de Alan Moore y de Lovecraft, maridando ambos estilos a la perfección.

Jacen Burrows asume la parte gráfica de la obra —también será el encargado del arte en las otras series—, defendiendo el guion de forma más que competente pese a su, por aquel entonces, limitada experiencia en la industria. La narrativa de El patio se construye con páginas formadas por dos únicas viñetas dispuestas de manera vertical, rompiendo esta estructura en contadas ocasiones para ofrecer al lector dos memorables splash pages. Agobiante, hipnótica y con una atmósfera oscura que envuelve al lector, la obra alcanza el notable y se erige como un inesperado punto de partida para lo que terminaría siendo una epopeya casi inabarcable. El destino del protagonista principal quedaba en el aire, sirviendo años más tarde como punto de inicio para su inesperada secuela.

Providence

Neonomicon, más y mejor

Es de sobra conocida la anécdota de que fueron las deuda con hacienda las que llevaron a Alan Moore a aceptar la escritura de esta miniserie. Un trabajo que si bien es manifiestamente inferior en todos los sentidos a “Providence”, establece las semillas de este particular –y enfermizo– universo. El propio Moore hablando sobre la génesis del proyecto dijo “aunque lo tomé para pagar la factura de impuestos, siempre me aseguraré de intentar que sea la mejor historia posible”. Algo que es palpable desde la primera escena de este “Neonomicon”. Una apertura que nos presenta a los agentes Gordon Lamper y Merril Brears visitando a Aldo Saxprotagonista de “El Patio”– quien se encuentra encerrado en una institución para enfermos mentales.

Moore toma el relevo en el guion y consigue hacer un “más y mejor” de manual. Las referencias a H. P. Lovecraft se multiplican, así como la complejidad de la trama. No estamos ante un trabajo en el que se nos encadene un guiño tras otro sin sentido o coherencia con la trama. Cada pieza está donde debe estar y no sobra absolutamente nada. Donde antes nos encontrábamos un relato tan breve como contundente del género policial-sobrenatural, ahora tenemos más, mucho más. Y es que es bastante complicado encuadrar la miniserie dentro de un género concreto. Aunque esto no es algo estrictamente necesario en términos totales y es algo a lo que nos tiene habituado el guionista a sus lectores asiduos.

La forma del agua según Alan Moore

La serie es valiente y cruda y no ahorra en momentos decididamente turbios o directamente explícitos. Algo que en su día le costó no pocas críticas a la editorial. El terror se basa más en lo físico que en lo sobrenatural, algo que sí que estaba presente en “El Patio” y será el eje central de “Providence”. No obstante, escenas como la de Carcosa en el mural pintado o la primera aparición de “la criatura” son pura poesía del horror. Este “neonomicon” queda entre dos tierras y funciona mejor como pieza suelta que como parte de un todo. Ya que es imposible mirar a la cara a “Providence” y aguantar el tipo incluso para el propio Moore. La miniserie no baja del notable, esto quede claro, pero la traca final llegaría cuatro años después.

Nuevamente, contamos con el dibujante californiano Jacen Burrows a los lápices de la obra. Los años trascurridos desde el patio pesan y su evolución como dibujante y narrador son más que palpables. La línea es continuista, pero ya se deja ver en pleno su minuciosidad por el detalle en los escenarios –algo que en «Providence» llega al paroxismo– y una predilección por viñetas repletas de detalles que pasan desapercibidos en una primera lectura. La puesta en escena obedece a lo elaborado de Moore en sus indicaciones de guion y mantiene el tipo de principio a fin. Mención especial al color de Juan Manuel “Juanmar” Rodríguez, siempre certero en la elección de una paleta de colores adecuada a cada escena.

Una obra excelsa e indefinible

Es imposible definir “Providence” sin caer en lugares comunes o sin quedarse corto en algún aspecto. Quizás es la última gran obra de Alan Mooreen ambición, no en calidad– y un legado titánico para su miriada de seguidores acérrimos. El guionista cumplió de sobra su propia frase que parecía más una llamada publicitaria de puro clickbait en lugar de una premisa sobre la que vertebrar su trabajo. Y es que consiguió “la obra de ficción definitiva sobre Lovecraft” y uno de los mejores comics del siglo XXI, dicho sea de paso. Algo que hablando del considerado como uno de los mejores guionistas de comic de todos los tiempos, son palabras mayores. La clave del éxito de esta serie se sustentó sobre dos valores esenciales.

El primero fue contar con la extensión suficiente como para poder desplegar una trama cocida a fuego lento. El segundo, una INCREÍBLE labor de documentación sobre H. P. Lovecraft su obra, personajes e interconexiones que traslada a “Providence” de una manera ejemplar y totalmente orgánica. Este combinado con una trama que ponía al protagonista en vieja del héroe con un -anticipado– final fatídico, montaba un coctel en el que nada podía fallar y en el que todo encajó a la perfección. El horror físico de sus predecesoras daba paso a un horror más preternatural, insinuante y subrepticio que se colaba entre las rendijas de la realidad hasta socavar desde dentro a los protagonistas en el más puro estilo Lovecraftiano.

Robert Black, el heraldo del otro lado del velo

Robert Black, periodista –eventual– del diario “Herald” iniciará un largo viaje por Nueva Inglaterra para documentarse con el fin de escribir un libro que hable de las costumbres de la «América soterrada». Este viaje marcará el comienzo de un descenso personal del autor, quien se verá inmiscuido en mitad de una conspiración por la que una oscura orden mística busca cambiar el cosmos tal y como lo conocemos. Alan Moore abraza sin tapujos toda la imaginería de H. P. Lovecraft en un proyecto tan documentado como ambicioso. Trasciende la mera condición de pastiche para formar la obra referencial definitiva en formato ficción sobre el autor de Providence. El torrente referencial es impresionante desde el mismo inicio de la obra.

Pero algo que en otros guionistas podría marcar la estructura o el gancho de la obra, en manos de Moore es un mero –pero complejísimo– telón de fondo. Porque “Providence” es el relato de un descenso a la locura y de un viaje al fin de la nada a manos de su protagonista. Un personaje terriblemente complejo, repleto de contradicciones e inconsciente –hasta que es demasiado tarde– de su condición como mero peón en una conspiración de dimensiones cósmicas. Este sustancial retrato se ve reforzado -aparte de por la propia narrativa del comic- por el diario de viaje del propio personaje, que sirve como apéndice a casi cada número de la maxiserie. Un diario que visto de manera exógena deja claro al lector esa perdida progresiva de la razón del propio Black.

Hacia el corazón de las tinieblas

El guion de la serie consigue fundir la realidad de nuestro mundo conocido con la de la mitología de Lovecraft de un modo creíble y aterrador. Moore consigue una dinámica metaficcional compleja, pero comprensible para el lector, en la que todo encaja a la perfección. Para ello cuenta no solo con la trama del propio “Providence” sino que alude a sus secuelas, incluidas en el propio tomo. Algo que roza la excelencia creativa y que demuestra que o Moore es un narrador superdotado o que tenía en mente esta trama desde hace años. Al igual que el protagonista de la obra, el lector tiene la sensación perpetua de estar cayendo en un pozo narrativo que lo envuelve de manera asfixiante. Algo que es complejo transmitir a tales niveles en el noveno arte.

Nuevamente, contamos con Jacen Burrows como encargado de la parte gráfica de la serie. Algo que visto en perspectiva ayuda como elemento cohesionador de esta inabarcable epopeya Lovecraftiana. Más de dos décadas después de su trabajo en “El Patio” su estilo ha ganado tanto en limpieza como en complejidad. Sus escenarios están profusamente documentados, son casi fotorrealistas y dotan de una excelente ambientación al conjunto. Los personajes son expresivos y cada detalle de cada viñeta está medido al milímetro. Algo que en una segunda lectura es aún más apreciable. ¿La narrativa? Nuevamente, ágil, clara y comprensible debido en gran medida a los detalladísimos guiones de Moore. Un trabajo impecable.

El terror cósmico como nunca se ha visto en el noveno arte: Providence

Alan Moore consigue en el último tercio de “Providence” imbuir al lector de un terror profundo e incluso abrumador. Los números #11 y #12 de esta maxiserie llegan a unas cotas mareantes de horror cósmico y desesperación existencial. Es una caída al vacío en la que no hay red de salvamento y asistimos a un final fatalista como cerdos al matadero. En un momento de la obra, un personaje dice “Si estoy leyendo bien, los sueños y nuestro mundo son los dos extremos de una realidad bipolar que puede pasar de un estado al otro de repente”. Algo de lo que somos testigos en un tramo final que queda para los anales del noveno arte en general y del terror entre viñetas en particular.

En este tramo vemos la síntesis total de la obra de Lovecraft dinamitada, sintetizada en sus elementos más puros y vuelta a ensamblar con el estilo del mejor Alan Moore. Hay ecos del escritor de Providence, pero también del fatalismo de Thomas Ligotti en una traca final que podría haber urdido el mismo David Linch. Lo onírico y lo horrible se dan la mano en una sinfonía en la que cada instrumento está afinado y hacer sonar un fin de la existencia inevitable. Pocas veces como lector he sentido una sensación similar de estremecimiento –y eso contando con que hice dos lecturas casi seguidas para la reseña– con un comic en la mano y casi ninguna me ha dejado una huella tan indeleble.

Miedo, tengo miedo

Este “Providence” es una de las obras menos reivindicadas de Alan Moore y al mismo tiempo –para mí– uno de sus mejores trabajos. Estamos ante una maxiserie que podría situarse tranquilamente a la altura de su “Watchmen” o su “V de Vendetta”, por poner dos ejemplos por todos conocidos. Es un cómic que consigue una atmósfera terrorífica como pocas veces –o ninguna– he visto y mete al lector en una experiencia inmersiva y subyugante. Como he dicho al comienzo de esta reseña, exige un compromiso para quienes se acerquen a la obra. No es un tomo que pueda -o no debería- leerse como mero divertimento. Seguir la trama y disfrutar de cada detalle requiere un esfuerzo consciente que no todo el mundo puede o quiere brindar a una obra de ficción.

Posiblemente, la última GRAN OBRA de Moore antes de su ¿definitiva?, desvinculación del noveno arte, “Providence” se erige como un comic imprescindible. Ingeniosa, atractiva, terrorífica, y con una ambición que llega a buen puerto, deleitara a los numerosos seguidores del autor y a los fanáticos de Lovecraft. Porque como he dicho anteriormente, esta es la síntesis definitiva del universo Lovecraftiano elevado a la enésima potencia y potenciado por el genio de Moore. Algo que no es una afirmación a la ligera para ninguno de los dos sentidos. ¿Recomendable? Totalmente. ¿Fácil de Leer? Para nada ¿Satisfactoria? No os hacéis a la idea de cuanto. ¿Terrorífica? Dudo que os enfrentéis a un terror más puro que este. Por mi parte, queda todo dicho.

Sobre la edición de Providence Omnibus

Panini cómics publica Providence Omnibus en un tomo de tapa dura sin sobrecubiertas. En el interior papel y reproducción gráfica de máxima calidad. El volumen contiene casi ochenta páginas de extras que se reparten entre una extensa galería de portadas y varios artículos.

Providence Omnibus
Edita
: Panini cómics
Editorial Original: AVATAR PRESS
Autor/es: Jacen Burrows, Alan Moore
Fecha de lanzamiento: 29 sept 2022
Páginas: 720 pags.
Tamaño: 20.5 x 31 cm.
Contiene: Providence 1-13.
Formato: Tapa Dura
Interior: Color
ISBN: 9788411016346
Precio: 60,00 €

Providence – Reseña cómic
SOBRESALIENTE
Providence es la síntesis definitiva del universo Lovecraftiano elevado a la enésima potencia y potenciado por el genio de Moore. Una obra maestra, incontestable, tan compleja de abordar como satisfactoria en su procesado.
PROS
Alan Moore utiliza su talento para dar una nueva dimensión al horror cósmico, añadiendo capas de simbolismo y referencias culturales. Algo en lo que es especialista, pero aqui centrandose en una sola figura y sin diluirse por el camino.
El trabajo de Jacen Burrows complementa perfectamente el guion, con un estilo que equilibra lo detallado con lo perturbador
Contar con las tres obras recopiladas en un solo tomo es una gran ventaja para los lectores, ofreciendo una experiencia completa y coherente sin necesidad de buscar ediciones separadas.
Moore no solo respeta la esencia del horror cósmico, sino que también la expande, explorando temas que Lovecraft apenas esbozó, como el impacto psicológico y social del conocimiento prohibido
CONTRAS
Aunque es su punto fuerte, puede alienar a lectores que busquen una experiencia más directa o accesible
El Patio y Neonomicon son más directos, pero pueden parecer más simples frente a la ambición literaria de Providence
Las escenas gráficas pueden resultar demasiado perturbadoras o innecesarias para algunos lectores. Estomagos sensibles abstenerse.
90
SOBRESALIENTE
Rodrigo Pérez Miguel
Rodrigo Pérez Miguelhttps://lacomicteca.com/
Fundador de esta pequeña gran familia que es La Comicteca. Amante del noveno arte desde que aprendí a leer. Lector y escritor en proporciones variables y según el momento. En mitad de todo lo que sea cultura popular.

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