Hablamos del tomo Conan el Bárbaro: La Etapa Marvel Original 10, un volumen que recoge los últimos números del primer volumen de la legendaria cabecera protagonizada por la creación más célebre del escritor Robert E. Howard.

Un encabezado atípico pero necesario
Mi compañero y amigo Javier Torrezno en más de una ocasión me ha comentado lo mucho que le desagradan las reseñas que comienzan con un comentario experiencial sobre la vida y hazañas del reseñador –y más cuando se extienden más de la cuenta– antes de entrar en el análisis del propio cómic. Por lo general a mí también me suele suceder, pero esta reseña de Conan el Bárbaro: La Etapa Marvel Original 10 va a tener unas líneas en este sentido al comienzo –y otras al final– así que los que decidáis quedaros avisados estáis. No obstante, no temáis que el tomo, como los nueve anteriores –todos reseñados en la página– quedará desgranado de igual manera. Al fin y al cabo esto es La Comicteca ¿verdad?
Hace escasos días y repentinamente –que es como llegan las peores tragedias en la vida– mi padre nos dejó de manera repentina sin haber padecido –por suerte- ningún proceso médico o enfermedad que lo fuera pagando poco a poco. Si bien esto lo explicaré en los párrafos que cierran la reseña, mi afición por el noveno arte y esta propia página no existirían sin el y sin su influencia. Y si bien he tardado días en poder coger un cómic y leerlo, quiero dedicar esta reseña a su memoria por aquellos primeros comics de Conan que me compró en el mercadillo de Burgos cuando era un mocoso y que hicieron que mi amor por el personaje durase hasta el día de hoy. Va por ti esta reseña, pues.

Conan el Bárbaro: La Etapa Marvel Original 10, o poniendo orden a la Era Hiboria
En la reseña del noveno integral de la serie comentábamos que sin duda alguna estábamos ante una etapa que había tocado fondo en calidad. Tirando por el suelo la “Marvelización positiva” del personaje que hizo Jim Owsley junto a Val Semeiks. Una etapa considerada como la segunda mejor por unanimidad tras la que llevo a cabo Thomas junto a Smith y Buscema. En el noveno tomo intervinieron siete guionistas siendo el último de ellos, Michael Higgings quien dio la puntilla con su denostada –y con razón– saga del Conan adolescente. Esto hizo a Marvel replantearse un cambio total de rumbo en la serie si querían salvarla. Un cambio que pasaría por la vuelta a los orígenes recuperando al legendario –para Conan– guionista Roy Thomas. El hombre que lo empezó todo.
Su debut –al menos con su nombre, ya que en el número 240 cerro la etapa de Higgings usando un pseudónimo– fue en CTB #241 a finales de 1990. Dispuesto a ignorar todo lo ocurrido entre los CTB #115 -su último número en 1980- y el CTB#240 –cierre de la anterior etapa de Higgings– este debut fue una declaración de intenciones. Aventuras a la vieja usanza en las que se recuperaba a Red Sonja. Primer personaje rescatado de su anterior etapa que no sería el primero ni el último en regresar. Thomas renunció a la renovación y adaptación a los nuevos tiempos de Owsley. ¿Buena o mala decisión? Dejémoslo en que eran buenas historias para una época que demandaba otro tipo de narraciones más modernas. Un Conan setentero y ochentero en plenos noventa.

Quizás hace unos años…
El trabajo de Thomas es realmente encomiable, si bien no refleja esa pasión inicial de los primeros 115 números de la serie, refleja un amor infinito al personaje y al lector. Hay regresos por todo lo alto, espada, brujería, desarrollo de personajes y hasta la recuperación del Devorador de almas, rescatado de la etapa de Owsley. Todo tipo de historias a las que no podemos poner ningún, pero y que suben el listón de una manera espectacular del anterior tomo. Leer este tomo –que tiene casi 1000 páginas– ha sido un placer más que un trámite necesario para poder escribir esta reseña. Aun así, no tenemos ninguna saga MEMORABLE –en mayúsculas– debido seguramente a que todo lo adaptable del personaje –de toda fuente– había sido adaptado.
No olvidemos que a estas alturas todas las novelas, no solo de REH, sino de sus continuadores literarios ya habían sido adaptadas. Incluyendo relatos de espada y brujería o de aventuras protagonizados por otros personajes y readaptados para que fueran protagonizados por Conan. Y rozando los 275 números de la serie, hay un número limitado de combinaciones para juntar sin empezar a sonar repetitivo. Algo que debió pensar Marvel quien decidió dar carpetazo a la colección en CTB #275 de manera bastante sorpresiva incluso para los autores. La versión oficial habla de bajas ventas, y como los números cuadran, nos quedamos con ella. Un final abrupto que, para ser sinceros, no cogió a ningún lector desprevenido.

This is the end… my cimmerian friend
Habría una coda un año después, en 1994, con Thomas a la cabeza, “Conan the adventurer” de efímera existencia –catorce grapas– y poca huella. Y Un segundo -y fallido- volumen de solo tres números en 1997. Clavos –rojos– en el ataúd del personaje. La era de Conan había pasado y daba paso a unos desmesurados años noventa llenos de excesos -y algunos aciertos- donde la espada y brujería no tenían cabida. Aunque visto lo que le hicieron a Conan en Savage Avengers, casi mejor no haber sabido qué hubiera pasado con el personaje de haber entrado en la dinámica imperante de esta década. Al menos hasta el final contó con ilustradores de corte clásico que no desentonaban con lo visto anteriormente. Al menos anterior a la etapa de Semeiks.
Los encargados principales del volumen son Gary Hartle -CTB#241-247- y Mike Docherty -quien se encargó de más de una docena de grapas. Hubo ayudas entre medias de otros cinco dibujantes, pero con una unidad gráfica que no hizo que el lector sintiese casi este baile artístico. ¿Qué decir de esta etapa gráficamente? Clasicismo, clase, narrativa gráfica y un aire marcado a décadas anteriores. Más orientado al lector clásico de la serie que a los que se habían subido en la etapa de Semeiks, más moderno y renovador. Nuevamente, ningún pero importante, pero tampoconingún número que dejara especial buen sabor de boca por su maestría. Mucho oficio y arte, pero poco afán de experimentar. Aun así, más que un simple aprobado, seamos justos.

¿Es un buen final o un mal final? Es un final -digno- y con eso nos vale.
El tramo final de la colección siempre ha sido recordado con cariño por los fans del personaje. Pese a todo al retorno de Roy Thomas a los mandos del guion no se consiguió retomar un rumbo fijo y exitoso. ¿Fue una etapa mala por sí misma? No, ni mucho menos. Los noventa venían arrasando con otro tipo de narrativa y personajes y puede que el tiempo del Cimmerio hubiera pasado, así como la inspiración –porque la pasión y el oficio le sobraban– de Thomas por Conan. Que, al menos, intento hasta su último número, trató con el máximo respeto a la colección dando un cierre digno a la serie que el mismo ayudó a encumbrar 23 años antes.
En noviembre de 1993 deba final el primer volumen de Conan el Barbaro en la casa de las ideas. Un primer volumen que abarcó 23 años, atravesó tres décadas, 275 números, que dio pie a varias colecciones derivadas y albergó historias que a día de hoy son iconos del medio. Gracias a esta colección Conan en el icono pop que es a día de hoy y que se mantiene con fuerza irreductible –cimmeria, no gala– con una colección mensual en otra editorial. Pero recordemos que todo comenzó en 1970 con dos autores que posiblemente no sabían el eco que tendría su trabajo en el mundo del cómic. Un eco que 54 años después aún resuena con fuerza. Y eso, no sucede todos los días.

Un cierre personal y una dedicatoria necesaria
Esta página jamás hubiera existido sin aquellos viajes constantes al mercadillo los domingos, sin aquellos primeros tebeos que me compraste y el amor por la lectura que me inculcaste con tu ejemplo y tu paciencia. No existiría sin las decenas de visitas a tiendas de comics y libros de segunda mano en las que esperabas pacientemente mientras rebuscaba ensimismado en montones de comics año tras año. No habría comicteca sin aquellos primeros viajes a Madrid en los que me buscaste las direcciones de tiendas con material imposible de encontrar en Burgos o sin los primeros viajes a salones del comic a los que me llevaste y de los que esperabas mi crónica al llegar a casa.
Tampoco existiría sin el constante apoyo que mostraste por la web y de la que tan orgulloso estaba y no te cansaste de recomendar hasta tu último día entre nosotros. Y claro está que yo no sería el hombre que soy sin lo que me enseñaste y me sigues enseñando desde donde te encuentres. Dejas un hueco tan grande como grande es el legado y el recuerdo que dejas entre decenas de personas que solo pueden encontrar en ti buenos momentos y como grande es el orgullo de que una parte de ti permanezca en mí para siempre. Alla donde estés, estas líneas van por ti y ahora y por siempre, te quiero y de una manera u otra seguirás vivo mientras viva tu recuerdo.

Sobre la edición de Conan el Bárbaro: La Etapa Marvel Original 10
Panini cómics edita este Conan el Bárbaro: La Etapa Marvel Original 10 en un monumental tomo de 928 páginas de tapa dura con sobrecubiertas. En el interior papel y reproducción gráfica de máxima calidad en papel de acabado brillo. Como extras una treintena de páginas divididas entre un interesantísimo artículo introductorio de Roy Thomas de casi diez páginas y veinte páginas finales con extractos de la revista Marvel Age, bocetos y portadas originales.

Conan el Bárbaro: La Etapa Marvel Original 10
Edita: Panini cómics
Editorial Original: Marvel Comics
Autor/es: Roy Thomas, Gary Hartle, Michael Docherty
Fecha de lanzamiento: 25 abr 2024
Páginas: 928
Tamaño: 18.3X27.7
Contiene: Conan The Barbarian 241-275.
Formato: Cartoné con sobrecubierta
Edad: 14+
Interior: Color
ISBN: 9788410511606
Precio: 80,00 €


