La revolución de las máquinas, o ¿Cómo cambió Photoshop el mundo del cómic?

Hablamos sobre la revolución que supuso la llegada del coloreado digital en el mundo del comic. Una ola que se desató gracias a una obra surgida a miles de kilómetros del epicentro del noveno arte de USA.

¿Cómo cambió Photoshop el mundo del cómic?

La revolución de lo digital

Los que llevamos un tiempo en esto del noveno arte fuimos testigos del que quizás fuera el cambio técnico más radical en la industria del comic. Y es que la llamada revolución digital y la adopción de Adobe Photoshop Elements como estándar supuso un antes y un después para el medio. La democratización de esta herramienta -indispensable incluso para nosotros, los creadores de contenido– ha conseguido algo impensable hace años. Ya que con una inversión mínima en hardwarecasi cualquier equipo lo soporta actualmente y otra en software -mismamente en 2GO Software puedes hacerte con este Adobe Photoshop Elements por bastante menos de 100 € en este momento– cualquier persona establezca una estación de trabajo totalmente funcional.

Pero no nos engañemos, ya que el viejo dicho que afirma aquello de “Un mal color puede arruinar el buen dibujo, pero un buen color no puede salvar de ningún modo un mal dibujo” se aplica de manera indiferente al formato digital o al coloreado clásico. Algo que queda de manifiesto en la que fue una obra germinal del coloreado digital “Akira”. Serie que en su versión occidental contó con el coloreado de Steve Oliff, leyenda del medio fundador de la empresa Olyoptics y pionero en la adopción del coloreado digital en el comic desde comienzo de los años noventa. Cabe destacar que el propio Oliff gano un premio Eisner en 1992 por su labor en el coloreado de este conocido manga de Katsuhiro Otomo. Y méritos no faltaron, pero aquello fue solo el comienzo.

¿Cómo cambió Photoshop el mundo del cómic?
Muestra del trabajo de Steve Oliff en Akira

Y entonces llegó Image

En el mismo año que se inauguraba este galardón al mejor colorista en los Eisner, otro terremoto sacudió la industria del comic. Siete de los –entonces– más populares artistas del medio -Todd McFarlane, Jim Lee, Rob Liefeld, Erik Larsen, Marc Silvestri, Whilce Portacio, Jim Valentino– fundaban Image comics. Una editorial con aires rupturistas que buscaba desmarcarse de las majors a golpe de talento en algunos casos, espectacularidad vacía en otros y humo en el menor de los mismos. Parte de ese afán rompedor fue adoptar desde el minuto uno el coloreado digital en su proceso productivo. Algo que tímidamente DC empezaba a plantearse y que Marvel de momento –dicen que por motivos monetarios– ni se planteaba como estrategia a largo plazo.

En boga en aquel momento, con experiencia a sus espaldas y con ganas de avanzar, Oliff fue fichado –no en exclusiva– por el recién nacido sello. Algo que le llevó a ganar dos años seguidos –1993 y 1994– nuevamente el premio Eisner por su trabajo –enteramente digital– en el Spawn de Todd McFarlane. Este impulso hizo que tanto Marvel como su Distinguida Competencia dieran el salto definitivo al coloreado digital en un intento por recuperar esa –valiosa– cuota de mercado que Image les estaba robando. La revolución había llegado para cambiar el noveno arte para siempre. Si bien, hasta que el asunto se estandarizó, como en toda revolución que se precie. Hubo algunos momentos más que complicados.

¿Cómo cambió Photoshop el mundo del cómic?
Fragmento de la ya legendaria portada del Spawn #1 a cardo de Steve Oliff/Olyoptics

Como niños con un juguete nuevo

La década de los noventa, en parte marcada por sus excesos gráficos, también sufrió del llamado “síndrome de niño con juguete nuevo”. Algo que sucedió en parte debido a la nula preparación de los coloristas en el medio digital, en parte a los desmanes gráficos de aquellos años. Y es que en unos años excesivos en todo sentido, se llegó a un punto en el que cada parte de una viñeta mostraba una transparencia o un efecto especial –por lo general innecesario– llegando a saturar la viñeta hasta casi crear una disonancia visual para los lectores. Algo que, por fortuna y a base de ensayo y error, había amainado antes de llegar al cambio de siglo. Momento en el que el color digital alcanzó una relativa madurez que, por fortuna, llega a nuestros días.

A día de hoy el color digital es la normal, no la excepción y recién llegados –nativos digitales– y veteranos reconvertidos en su momento, conviven haciendo el mundo entre viñetas más grandes, variado y rico. Las técnicas, las herramientas –la introducción de la tableta gráfica fue esa segunda revolución encubierta– y los años de experiencia global no nos hacen suspirar buscando ese matiz artesano. Puesto que, por mucho que algunos lectores de la vieja escuela se opongan, el valor del arte digital, es tanto como el que en su día tenía la separación de colores y el coloreado manual. Sobre el tema del controvertido recoloreado digital de material clásico, dentro de poco publicaremos otra entrada para no mezclar temas que nada tienen que ver. ¡Hasta entonces!

Genial color de Marte Gracia para House of X

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Rodrigo Pérez Miguel
Rodrigo Pérez Miguelhttps://lacomicteca.com/
Fundador de esta pequeña gran familia que es La Comicteca. Amante del noveno arte desde que aprendí a leer. Lector y escritor en proporciones variables y según el momento. En mitad de todo lo que sea cultura popular.

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