Hablamos de Tesoros, ternuras y trastos o lo que sucede cuando el silencio emociona más que las palabras, una joya gráfica de Ileana Surducan que casi no llega a ser, pero ha terminado convirtiéndose en clásico moderno.
Hay libros que parecen nacer del corazón y hay otros, como este Tesoros, ternuras y trastos, que vuelven a él. Esta recopilación de 24 historias mudas parecía condenada al olvido tras el fracaso de su Kickstarter en 2022. Pero lo que pudo ser un final fue solo el comienzo. Y es que un puñado de lectores, sensibles al valor de lo que proponía Iléana Surducan, hizo que la semilla germinara y en 2023, una editorial francesa apostase por este poemario gráfico sin palabras. Ahora, gracias a Dibbuks, llega a nuestro país en edición física. Una joya discreta, sincera y poderosa que, sin hacer ruido, ha encontrado su lugar y, poco a poco, va sumando público. Un álbum que avanza lento, sí, pero con la firmeza de lo auténtico y que nos recuerda que, a veces, los proyectos más frágiles son los que acaban dejando huella.
¿Y qué hay en su interior? Pura sensibilidad, variedad, técnica y una narrativa muda que habla más que mil palabras. Lo que une las historias no es un argumento común, sino un mismo latido y el sentido universal de la maravilla. Hay humor y ternura, melancolía y juego, hay infancia, mirada limpia y un cuidado casi artesanal por la composición. Iléana Surducan domina la imagen como pocos, pero más aún domina el ritmo: sabe cuándo detenerse, cuándo acelerar y cuándo -y cómo- conmover. El trazo remite a los grandes ilustradores de antaño —Scarry, Sendak, Carle, Sis, DePaola— y recoge con elegancia su herencia gráfica. El aire retro del conjunto no es impostado, sino la consecuencia lógica de alguien que aprendió a leer en imágenes antes que en palabras, alguien que, como confiesa, creció imaginando que los objetos tienen alma. Y así dibuja: dándoles alma, una por una, página a página.

Una joya salvada del olvido
Abordar Tesoros, ternuras y trastos no es simplemente leer sino contemplar y deleitarse por completo. No exige concentración, sino cierto abandono y relax. Como los cuentos antes de dormir, como los álbumes ilustrados de los setenta, como los recuerdos que vuelven en silencio evocados por una ilustración. Esta obra se siente y te invita a relajarte, a dejar entrar la historia sin filtros ni palabras. Es realismo mágico sin necesidad de lo literario, es poesía visual que no necesita rima ni métrica. Y eso —en un mercado que a veces lo fía todo al impacto inmediato— es revolucionario. Es un libro para lectores jóvenes y también para adultos que quieran reencontrarse con la inocencia, la maravilla o el simple placer de mirar y viajar a su infancia, un oasis en papel, un refugio.
Este es, de lejos, el proyecto más íntimo y especial de Iléana Surducan, y se nota. Aquí no hay encargo ni concesión, solo autenticidad. Lo pensó durante años, lo intentó publicar por su cuenta, y cuando pareció que el sueño se desvanecía, el destino le tendió la mano. Como algunas de las historias que encierra el tomo, comienzan mal, pero terminan bien. Este álbum es la prueba palpable de ese final feliz. La prueba de que una artista capaz de transformar la realidad con apenas una imagen, de emocionar sin una sola línea de diálogo. Algo que –se que me repito-, en los tiempos que corren, es casi milagroso. No os voy a contar las historias, porque merecen ser descubiertas con la mirada virgen. Pero sí os digo esto: abrid el tomo, escuchad sus silencios y preparaos para soñar.

Sobre la edición de Tesoros ternuras y trastos
Dibbuks edita Tesoros ternuras y trastos en un volumen de tapa dura sin sobrecubiertas. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. No contiene extras.

Tesoros, ternuras y trastos
Edita: Dibbuks
Lanzamiento: 23-09-2024
Autor/es: Ileana Surducan
Formato: Cartoné
Tamaño: 250 x 175 mm.
Páginas: 98 pags.
Interior: Color
ISBN: 978-84-18266-29-4
Precio: 19,00€



