Hablamos del tomo Flash: La guerra de un minuto, un trepidante arco argumental de Jeremy Adams que pone a la familia Flash frente a una amenaza imparable.

Cuanto más cambian las cosas…
Antes de hablar de Flash: La guerra de un minuto, un poco de contexto. Existe algo gozosamente placentero en observar las respuestas repletas de cinismo de las dos grandes editoriales de cómics superheroico cuando meten la pata hasta el corvejón. La respuesta de Marvel a sus groseros errores con su arácnido personaje estrella fue el “Mefistazo”. Un bombialá y aquí no ha pasado nada. DC no está exenta de errores tampoco y ahí tenemos como ejemplo la mala baba cicatera de introducir al nefasto Lobo Emo –pergeñado en los nuevos 52– en una botella en una viñeta al azar de Green Lantern o la respuesta que da este tomo a la pesadilla para los fans boomers que fue Héroes en Crisis.
Ojo, no estoy criticando la calidad de la obra de Tom King. Únicamente expongo que, para la fanaticada de Wally West, fue una traición mayor que pretender que Gwen Stacy nunca tuvo ayuntamiento carnal con Peter Parker. Un desastre que, como no quiere la cosa, Jeremy Adams fue arreglando poco a poco en su etapa en Flash y cuyo culmen llega en esta Guerra de un Minuto. Una trayectoria cuya publicación por ECC ha sido cuando menos irregular, quedando varios números anteriores a esta saga inéditos. Y cuya solución ha sido poner un “anteriormente” al principio de este tomo. Patapum parriba.

Wally West… el único e irrepetible
En su larga estancia en la cabecera de Flash, Mark Waid realizó en la saga Velocidad Terminal, uno de los arcos más definitorios del personaje. Allí, Wally West acompañado de Impulso, Max Mercury, Jay Garrick y Jesse Quick descubría un concepto que cambió para siempre el bagaje de todos los velocistas deceítas: la Fuerza de la Velocidad. En este tebeo que nos ocupa, una civilización extraterrestre ha conseguido acceder a esta. Utilizándola para saquear y destruir cientos de mundos. Una pauta de destrucción imparable que, cómo una plaga inexorable, llega a Keystone y Central City. Las ciudades gemelas donde reside la Familia Flash.
Como ya hemos insinuado, esta no es solo una historia al uso de Flash. Es la vindicación definitiva de Wally West llevada a cabo mediante la demolición sistemática de las consecuencias de Héroes en Crisis. Todas. Incluyendo las muertes. Pero también, para gozo del lector, es un arco épico en el que la humanidad está en peligro de extinción y solamente puede salvarla la pléyade de velocistas del universo DC. Literalmente, todos unidos. Un artificio, el de la amenaza global contenida en un solo espacio y colección, que lejos de extrañar a los demás superhéroes, funciona gracias al talento y ambición de Jeremy Adams.

Amplia panoplia de dibujantes
Aunque se eche de menos una consistencia gráfica más eficiente –los dibujantes implicados con Roger Cruz a la cabeza no dejan de ser nada más que cumplidores– es el manejo de la amplia panoplia de personajes implicados el fuerte de la narración. En una historia así, es difícil saber manejar tantos y variados personajes. Pero es en su visión de los miembros más jóvenes de la Familia Flash donde brilla más el guionista. La rivalidad adolescente entre Impulso y Kid Flash y sobre todo el tratamiento de las dos jóvenes heroínas Irey West y Golden Beetle es una impecable demostración de que el buen manejo de los caracteres más jóvenes es precisamente uno de los mejores alicientes para atraer al lector joven y no solo al fan más curtido.
Ítem más, si va unido a un mensaje de empoderamiento bien utilizado. Un mérito nada desdeñable. Pero no todo son virtudes. También tiene fallas notables, sobre todo en el manejo de la tragedia. Toda guerra conlleva dolor y bajas, pero exceptuando un brillante diálogo entre Barry Allen y Linda Park sobre la situación de Wally West, todo queda demasiado diluido. Eso, y ver a Jay Garrick pistolón en mano. Muy noventero y molón, sin embargo, de un ridículo que asusta. En definitiva, un tebeo destinado a devolver el estatus que nunca debió perder el Flash que todo amamos. Sí, porque Barry, en serio, eres un coñazo de personaje. Todos queremos a Wally West.

Sobre la edición de Flash: La guerra de un minuto
ECC Cómics publica este Flash: La guerra de un minuto en un volumen formato rústica. En el interior papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras incluye una pequeña galería de portadas alternativas.

Flash: La guerra de un minuto
Edita: Ecc ediciones
Lanzamiento: Diciembre 2023
Editorial original: DC Comics
Contiene: The Flash núm. 790-796, The Flash One-Minute War special USA
Autor/es: Jeremy Adams, Fernando Pasarín, Roger Cruz, Lisandro Estherren, Serg Acuña, George Kambadais
Formato: Rústica
Tamaño: 168 x 257 mm.
Páginas: 224 pags.
Interior: Color
ISBN: 978-84-19972-04-0
Precio: 25,50 €
Flash: La guerra de un minuto
NUESTRA NOTA - 70%
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NOTABLE
Un imperio extraterrestre que controla la Fuerza de la Velocidad está arrasando todos los mundos por los que pasa. Ahora han llegado a ka Tierra y solo la Familia Flash puede impedir la destrucción total del planeta. ¿Lograrán conseguirlo?


