Ojos de Halcón – Reseña Cómic

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Hablamos del volumen Ojos de Halcón, editado por Panini Comics. Un tomo de 11 números que recopila la etapa al completo del famoso guionista Jeff Lemire y el dibujante Ramón K. Pérez.

Ojos de Halcón
Ojos de Halcón

Del estrallato a ser estrellado

Antes de hablar de Ojos de Halcón, un poco de contexto. El Ojo de Halcón de Matt Fraction y David Ajá es uno de los mejores cómics que Marvel ha realizado en los últimos años. Esto es un hecho y algo totalmente innegable. En esta etapa se nos presentó a un Clint Barton diferente al que aparecía en las historias clásicas de los Vengadores y los Vengadores Costa Oeste. Sin embargo, su personalidad era arrolladora y su carisma permanecía intacto. No estaba solo, sino que contaba con Kate Bishop. Juntos formaron una de las mejores parejas cómicas y no románticas de Marvel. Además, el español David Ajá consiguió innovar mostrando nuevas formas y estilos de narración; derrochando talento en cada una de las viñetas. También participaron algunos talentosos dibujantes como Annie Wu, Javier Pulido o Alan Davis. Y pese a contar con 22 números el nivel nunca decayó.

Por desgracia no nos toca reseñar esta etapa, sino su sucesora. Una secuela que mantenía un estilo continuista tanto en el argumento como en el arte. Además, estaba a cargo de uno de los guionistas de moda: Jeff Lemire. Sin embargo, ya no transmitía lo mismo. Los Ojos de Halcón de Lemire y Pérez ya no conservaban esa frescura ni deslumbraban tanto en el apartado visual. Tenía todos los ingredientes para funcionar, pero el querer imitar y copiar el éxito anterior fue lo que hizo que el nivel decayera. No es un mal cómic, pero intentar beber tanto del trabajo de Fraction y Ajá ha sido una pesada losa. El listón estaba muy alto y quizás les hubiera venido mejor haber tirado por otros derroteros. Al ser tan parecidos, las diferencias se perciban demasiado y es muy difícil hacer una crítica objetiva y no compararlo con su predecesora.

Interior de Ojos de Halcón

La carencia de originalidad es un pecado que se paga caro

La historia gira en torno al pasado, el presente y el futuro. Primero veremos la fractura y división que hay entre Clint y Kate por salvar a unos niños monstruosos que Hydra tiene secuestrados. También se nos muestra un posible futuro nada agradable en el que ambos pasan décadas sin verse y el mundo es totalmente distinto por culpa de unas malas decisiones. Y en la última veremos la infancia de Clint Barton y su vida en el circo junto a su hermano. Voy a hablar con toda la sinceridad del mundo: esto me parece una mala copia. No sé si la idea de estirar la trama de Fraction y Ajá surgió de los directivos de Marvel o del propio equipo creativo, pero siento que se equivocaron. Lo único destacable en lo que sí percibe innovación es en los diferentes estilosos que emplea Pérez, de lo que hablaremos más adelante.

La magia de la etapa anterior existe por ser algo novedoso, que transmite frescura y en la que los autores se sentían libres de desarrollar todo lo que quisieran. Pero en Ojos de Halcón encontramos justamente lo opuesto. Se nota algo encorsetado, como el niño que está aprendiendo a escribir y no se quiera salir de la línea de puntos. Un artista tan famoso y que ha creado tantas obras independientes como Jeff Lemire no debe ser un simple copista; debe crear e innovar, hacer que surjan ideas de su mente. Sin embargo, al equipo creativo se le ve con miedo en ese afán tan continuista que llega a agobiar al ver cómo se esfuerzan porque no se vean las costuras mientras se monta una historia en piloto automático.

Interior de Ojos de Halcón

Ojos de Halcón: Una de cal y otra de arena

Jeff Lemire es un autor que tiene dos modos de trabajo diferentes. El canadiense ha maravillado a muchos lectores en Black Hammer, Sweeth Tooth, Descender, Ascender o Gideon Falls. Sin embargo, en series como Patrulla-X, Caballero Luna o Lobezno ha generado división de opiniones. Estamos hablando de uno de los autores más aclamados y premiados; su talento es indiscutible. Pero también es cierto que se le nota más cómodo en creaciones propias o en las que puede tener mayor margen de maniobra. Es un guionista al que no se le puede encorsetar, y eso es justo lo que se hace en Ojos de Halcón. Se percibe una narración artificial para poder encajar con la anterior etapa; una carencia de libertad que le llega a pesar. Y siendo un escritor con experiencia en arqueros quizás hubiera sido mejor dejar que creara algo sin fijarse en la labor de Fraction y Ajá.

Sin duda lo más destacable de este tomo es la gran labor artística de Ramón K. Pérez. El dibujante demuestra ser capaz de moverse con soltura en diferentes estilos artísticos, creando él solo una gran variedad visual en las páginas. En la historia principal intenta imitar el estilo de David Ajá, haciéndolo mucho más minimalista, sencillo y ligero. En la parte del pasado, el ilustrador emplea unos tonos más pictóricos y oníricos, en los que las acuarelas y el color morado tienen gran importancia. Y en la del futuro usa un estilo feísta, decadente y muy abocetado. Si no fuera por los créditos que aparecen en el cómic, cualquier lector pensaría que esto ha sido realizado por dos artistas distintos. Además se percibe una gran evolución con el paso de los números. Se nota que va ganando confianza y que se propone nuevos retos haciendo uso de diferentes recursos estéticos.

Interior de Ojos de Halcón

Sobre la edición de Ojos de Halcón

El tomo Ojos de Halcón ha sido publicado en España por Panini Comics. Cuenta con un total de 248 páginas. Aquí se recopilan los números 1 a 5 de All-New Hawkeye y 1 a 6 del volumen 2. Se trata de un tomo en tapa dura con lomo curvo al precio de 35 € dentro del formato Marvel Integral.

Marvel Integral. Ojos de Halcón de Jeff Lemire y Ramón Pérez
Edita:
Panini cómics
Editorial Original: Marvel Comics
Autor/es: Ramón K. Pérez, Jeff Lemire
Páginas: 248
Tamaño: 18,3 x 27,7 cm.
Contiene: All-New Hawkeye 1-5 y vol. 2, 1-6
Formato: Tapa Dura
Interior: Color
ISBN: 9788413349794
Precio: 35,00 €

Marvel Integral. Ojos de Halcón

NUESTRA NOTA - 63%

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No es un mal cómic, es entretenido y lo más destacable es el arte. El problema es que viene de algo anterior tan bueno que al intentar copiarlo tanto es imposible no compararlo y percibir todas sus carencias. Jeff Lemire y Ramón K. Pérez no debieron haber tratado ser una versión 2.0 de Matt Fraction y David Ajá.

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Kofi

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