La Elektra de Frank Miller – Reportaje

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Elektra Natchios. Hija de un embajador griego. Pareja de Matt Murdock. Huérfana. Ninja. La mejor asesina del mundo. Leyenda. Son muchas las formas en las que podemos describir a uno de los personajes femeninos más queridos de Marvel. Analizamos todo su recorrido en las viñetas a manos de su creador, Frank Miller. Desvelando, por el camino, entresijos editoriales relacionados con Daredevil y el mundo del cómic.

La Elektra de Frank Miller
La Elektra de Frank Miller

¿Quién es realmente Elektra?

Creo que Elektra posee el atractivo de la violencia y también que sabes que cuando a ella le sea necesario tomar una decisión, podría hacerlo de la misma forma que lo harías tú. Con estas palabras, Mary Jo Duffy, editora asociada de Elektra Asesina, se refirió a la asesina ninja. Es con esta frase con la que me gustaría iniciar este extenso reportaje; porque al fin y al cabo pienso que es la que mejor condensa cómo es Elektra. No estamos hablando de un personaje cualquiera: está llena de luces y sombras. No podemos categorizarla como villana, pero tampoco es una buena persona. Sus motivaciones son el odio y la venganza, viviendo continuamente machacada por los traumas del pasado. Es una visión similar a la de Batman y Lobezno; pero añadiéndole ese plus que no la convierte en un ejemplo a seguir, aunque muchas veces nos veamos identificados con ella.

Sin embargo, muchos os estaréis preguntando: ¿por qué este artículo trata solamente de la Elektra de Frank Miller? ¿Y el resto de versiones? Bueno, básicamente a mí esas no me interesan. Hay algunas honrosas excepciones en el mundo del cómic o la destacable y magnífica actriz Élodie Yung en la serie de Netflix; pero para mí la historia de la griega empezó y finalizó con Miller. Su círculo vital terminó, se cerró su trama. No tiene mayor sentido traerla de la muerte. Por ejemplo, en su volumen 4, a cargo de Matt Owens y Juann Cabal, veremos a nuestra protagonista adentrándose en una máquina recreativa y teniendo que sobrevivir a unos escenarios arcade. Igual que mucha gente recuerda a la ninja siendo interpretada insulsamente por Jennifer Garner en la película de Daredevil y protagonizando su aborrecible y espantoso largometraje. No os engañéis: esas, no son Elektra.

Elektra, vista por Frank Miller
Elektra, vista por Frank Miller

La magnificiencia de un relato rompedor

¿Y por qué he decidido escribir sobre ella? Respuesta corta: me encanta. Pero vamos a ahondar un poquito más. Es fácil empatizar con Elektra. Es cierto, su propio creador dijo que no es una buena persona; pero eso no evitó que los lectores la amaran. Su concepto es muy interesante, ya que se convertía la combinación de los elementos más llamativos de aquella época: ninjas y Lobezno. Porque aunque todavía quedaron algunos años para que llegaran los héroes oscuros que presenciamos en el Dark Knight Returns o en Watchmen, Frank Miller fue un visionario. A principios de los años 80 creó una etapa adulta, de género noir e innovadora, con personajes complejos y algo atormentados que nunca antes se habían visto de tal forma en los tebeos superheroicos.

Para muchos, la etapa de Frank Miller en Daredevil es una de las mejores de la historia de Marvel. No vamos a ponernos a enumerar todas las grandes obras que ha tenido la editorial, porque siempre faltará alguna en el listado. Pero lo que está claro es que con Daredevil, la forma de narrar cómics cambió para siempre. De un personaje que estaba estancado y en coma, Miller lo ensalzó y lo convirtió en uno de los favoritos del público. Tanto es así que su legado todavía sigue impregnado en el Diablo de la Cocina del Infierno. Pero otro de los aciertos que tuvo el autor fue ampliar la mitología del héroe. Crear aliados, villanos y secundarios que estuvieran a la altura. Y la mejor incorporación fue la de Elektra. Es por ello que para hablar de ella, es obligatorio comentar todo lo que significó Miller para el abogado justiciero.

Elektra, vista por Frank Miller
Elektra, vista por Frank Miller

Sin Jim Shooter, Daredevil hubiera dejado de existir

Para entender mejor todo el boom que supuso el Daredevil de Frank Miller, primero tenemos que hacer un ejercicio de retrospectiva. En agosto de 1975, Marv Wolfman coge el timón de la serie regular del justiciero en el número 125. A estas alturas todos sabemos quién es Wolfman y todas las obras maestras que ha realizado en DC. Sin embargo, su etapa con el Diablo Guardián no fue para nada perfecta. En sus últimos números hubo muchas tramas absurdas que presagiaban una drástica bajada en ventas; y eso teniendo en cuenta que hasta ese momento nunca había sido un gran éxito ni uno de los superhéroes más populares. El resultado final fue que Daredevil quedó herido de muerte al pasar a la bimestralidad, que era la antesala a la cancelación. Así que Wolfman decidió dejarlo en el 143. Su sustituto fue Jim Shooter.

El próximo editor jefe de Marvel no pudo salvar a Daredevil de la bimensualidad que adquirió en el 148, debido a que los datos de ventas tardaban unos meses en ser recopilados. En su corta estancia entre el número 144 y 151, Shooter intentó evitar la supresión de la cabecera, contando también con grandes dibujantes. En esos pocos números, ofreció elementos que posteriormente emplearía Frank Miller. Tras dejar un buen sabor de boca y siendo ya editor, Shooter le cedió el testigo a Roger McKenzie. Este escritor haría unos primeros números continuistas y cerrando los cabos sueltos de Jim Shooter. Al igual que su predecesor, McKenzie tendrá a artistas con gran talento. Daredevil, aunque seguía vivo, permanecía en estado crítico por su bimensualidad. Pero todo cambió con la llegada del joven Frank Miller, quien sería el causante de encumbrar a Daredevil como uno de los grandes iconos de la editorial.

Daredevil dibujado por Gene Colan en la época de Shooter como guionista
Daredevil dibujado por Gene Colan en la época de Shooter como guionista

Cogiendo al diablo por los cuernos

Cuando Frank Miller contactó con Marvel, Jim Shooter pudo ver que, pese a ser un inexperto, ese muchacho tenía talento. Es por ello que le encargó dibujar un número de John Carter y dos de Peter Parker: The Spectacular Spider-Man, en los que también aparecía Daredevil. Cuando Miller vio una vacante de dibujante en la cabecera del Diablo Guardián, contactó con Mary Jo Duffy (ayudante del editor de Daredevil) para ver si se podía hacer cargo, ya que la veía como una serie que podría amoldar a sus intereses. Jim Shooter arriesgó apostando por Miller, puesto que era mucha responsabilidad realizar una serie regular. Además, el editor tuvo que luchar ante un departamento de ventas que insistía que Daredevil debía ser cancelado. Pero Shooter estaba seguro del talento de Miller y prometió que, si le daban la oportunidad, la serie remontaría. Y no se equivocó.

Las ventas de Daredevil aumentaron como la espuma desde que Miller se hizo cargo en el número 158. Nunca antes el personaje había tenido tan buena recepción. Es por ello que para el número 168 en enero de 1981, el nuevo editor de Daredevil, Denny O’Neil, decidió que Miller se encargará en solitario. Esto fue debido a varias causas. La primera fue que se pensó que era importante que Miller tuviera aún más control para desarrollar sus ideas. Pero esta elección también se vio motivada por los conflictos que tenían McKenzie y Miller. Así fue cómo el joven de 23 años tomó el mando de Daredevil. A partir de aquí le otorgó a Daredevil un estilo de lucha más realista, introdujo las artes marciales y a los ninjas. Entre varios de los personajes que creó, la más popular fue Elektra, en quien nos centraremos a partir de ahora.

Imagen de Miller para Peter Parker: Spiderman con Daredevil como invitado
Imagen de Miller para Peter Parker: Spiderman con Daredevil como invitado

El histórico debut de Elektra

Elektra apareció por primera vez en el número 168 de la serie. Una anécdota muy graciosa es que en la portada escribieron mal su nombre y le pusieron Elecktra. Y es algo que se ha seguido respetando a día de hoy, como se puede observar en el Marvel Facsímil que Panini publicó hace unos años. Uno de las críticas que reciben los cómics actuales es que, para que se llegue a contar una historia, son necesarios bastantes números. Pero estamos en los años 80, cuando el decompressive storytelling aún no existía. Así que en unas pocas páginas tenemos todo el origen de Elektra. Mientras Daredevil está deteniendo a un delincuente, una asesina a sueldo le golpea y le deja inconsciente. Pero antes de desmayarse, reconoce esa voz: se trata de Elektra, su primer amor.

Es aquí cuando, a modo de retrospectiva, se nos narra la etapa de Matt Murdock en la universidad. Allí conoce a una joven llamada Elektra Natchios, quien es hija del embajador de Grecia. Él rápidamente la conquista e inician una romántica relación. Todo iba genial hasta que unos terroristas atacan el edificio donde se encuentra el diplomático heleno y la muchacha. Matt utiliza sus poderes para adentrarse y salvarles. Sin embargo, el padre de Elektra recibe tres disparos mortales y fallece delante de sus ojos. Tras presenciar esto, Elektra entra en un trauma y, finalmente, termina rompiendo su relación con Matt. Tras años fuera, ahora vuelve como una mercenaria letal y peligrosa. Pese a los sentimientos que renacen en el corazón de Matt, sabe que este amor es imposible. Aun así, siempre buscará salvarla; porque para él siempre será aquella chica de la que se enamoró en su juventud.

Elektra en el histórico Daredevil #168
Elektra en el histórico Daredevil #168

Analizando el trasfondo del Daredevil 168

Un detalle que siempre he amado de este tebeo es el paralelismo que encontramos en diferentes viñetas, las cuales nos sirven para reflejar la tragedia del personaje, al igual que la Electra de la mitología griega. El trauma por la muerte de su querido padre, la coraza emocional que crea para evitar el sufrimiento y el amor imposible que vive tras el reencuentro con su amor de la universidad son los elementos que le acompañarán a lo largo de su arco. Miller demuestra su maestría con dos frases que tienen lugar en este número. Tras el asesinato de su progenitor, el narrador escribe: «She never cries» (ella nunca llora). Sin embargo, al final del tebeo, cuando se despide de Matt tras salvarla en el muelle, dice: «For the first time, Elektra cries» (por primera vez, Elektra llora). En ambas páginas, Miller sigue el mismo esquema: pelea, beso, despedida y desolación.

La mayor lucha de Elektra es vivir en un dejà vu que siempre le impedirá alcanzar la felicidad, el ver que todo se repite y termina con el mismo resultado. Porque las viejas heridas aparentemente olvidadas vuelven a abrirse y a doler como al principio. Y porque en esta pareja siempre habrá uno que se marchará. Primero ella, ahora él. Hay veces que el amor no es suficiente. Elektra puede pelear contra cientos de ninjas sin sufrir ni un rasguño, es fría, letal y puede ganar cualquier combate; pero siempre sufrirá la más dura y amarga de las derrotas: no podrá vencer su batalla emocional. Es por eso que este número es una obra maestra. Aparte de su narrativa ágil y su excelente apartado artístico, nos consigue mostrar el origen de un nuevo personaje y que conozcamos tan bien su psique que lleguemos a empatizar con ella y vernos representados.

Elektra en el histórico Daredevil #168
Elektra en el histórico Daredevil #168

Que en paz descanse, la -trágica- muerte de Elektra

Pero Elektra no era un personaje destinado a quedarse para siempre con nosotros. Su final tenía que llegar. Y esto ocurrió en el número 181 de la colección de Daredevil. Cuando Bullseye escapa de la cárcel, se ve cara a cara con la protagonista de nuestro artículo, y se enzarzan en un duelo a muerte. Frank Miller y Klaus Janson hacen gala de su excelente labor para mostrarnos unas secuencias icónicas, que tienen su culminación en un momento que se quedó grabado en las retinas de todos los lectores. Tras lanzar una carta que le raja el cuello a Elektra, Bullseye se acerca hacia ella, coge uno de los sais y le atraviesa por completo, dejándola colgada en el aire. Después de esta estocada mortal, Elektra se retira mientras se va desangrando y cayéndose por el camino. Bullseye le deja escapar; está condenada a muerte y no sobrevivirá.

Con las pocas fuerzas que le quedan, Elektra acude en una completa agonía a la casa de Matt Murdock para poder exhalar su último aliento entre sus brazos. Toda esta secuencia es totalmente muda. La única palabra que tiene lugar es cuando ella se queda frente a la puerta y susurra «Matt». Agotada y sin fuerzas, pero lo suficiente para que su antiguo amor pueda acudir gracias a su oído hiperdesarrollado. Este es uno de esos momentos en los que el corazón se te encoge, que muestra lo cruel y dura que puede ser la vida. Pero también es una proeza narrativa. No hacen faltan palabras, solo unas imágenes capaces de reflejar esos momentos de agonía. Sufrimos al ver el dolor de Elektra avanzando. Pero sabemos que al menos descansa en paz en el lugar donde ella fue feliz: en los brazos de su amado.

Elektra en el histórico Daredevil #181
Bullseye hiriendo de muerte a Elektra en Daredevil #181

La maté porque era mía

Para entender un poco mejor el motivo de la muerte de Elektra, me gustaría mencionar lo que contestó Miller en una entrevista. Hace unos años, Pedro Monje, gran divulgador del mundo del cómic en España, tuvo el privilegio de poder hablar con él (os dejamos un enlace a la entrevista completa). Así que no perdió la oportunidad de hacerle la pregunta del millón: ¿por qué decidió que Elektra fuera asesinada? Miller contestó que esto se debía a dos razones. La primera de ellas es que estaba condenada y la historia desde un principio llevaba a su muerte. La segunda razón fue que era mala persona y que por mucho amor que sintiera Matt (y los aficionados) hacia ella, Elektra no dejaba de hacer cosas malas. Aunque le viéramos motivos y explicaciones a lo que hacía, hay que reconocer que Elektra no es un ejemplo a imitar.

Miller quería que los fans dejaran de admirarla, así que Howard Chaykin le propuso que ella matara a un personaje carismático y querido. Pese a no acabar con Ben Urich, Elektra le atravesó el pecho. Pero la gente anhelaba más. Así que Miller vio que la única forma de impartir justicia era acabar con ella. Además, más adelante se aseguró de dejarla muerta para siempre (aunque Marvel después la resucitó). Pero los lectores nunca dejamos de quererla, porque si no, yo no estaría escribiendo estas líneas. Pese a sus actos detestables, muchos llegamos a empatizar con ella. Además, Elektra era irresistible. Su indumentaria era llamativa (hasta la cantante Luz Casal actuó disfrazada de ella). Era violenta, ágil, letal y una femme fatale en la que muchos vimos a una niña que todavía seguía en duelo y se forjó una coraza. Afortunadamente, Miller no dejó de escribirla y tuvimos más de Elektra.

Elektra en el histórico Daredevil #181
Elektra en el histórico Daredevil #181

La línea que eliminó la censura y mejoró las condiciones laborales

El sello Epic nació gracias a Jim Shooter en 1982. Fue concebido como un spin-off de la revista Epic Illustrated y permitió que los artistas mantuvieran el control y la propiedad de sus creaciones. Este aspecto era muy importante, ya que Shooter empezó con mal pie y se ganó muchos enemigos en los primeros días de su reinado. Esto se debe a que, el primer día que empezó en su puesto como editor jefe de Marvel, entraba en vigor en Estados Unidos una nueva ley de copyright según la cual todo el que produjera contenidos para una empresa tenía que renunciar expresamente en su contrato a cualquier tipo de derechos sobre sus creaciones. Los autores reaccionaron de forma muy airada, provocando que muchos rompieran los nuevos contratos en la cara de los jefes y abandonaran. Se hicieron campañas contra Shooter y a favor del sindicato de autores de Neal Adams.

Además de mantener sus derechos, las historias de Epic Comics también se podían publicar sin las restricciones del Comics Code; por lo que había total libertad para realizar cualquier proyecto. El Black Dragon de Claremont y Bolton, Moonshadow, Marshal Law, Estela Plateada Parábola, Cadillacs & Dinosaurs o Dreadstar también vieron la luz en Epic; además de servir para que otro tipo de publicaciones como Akira o gran parte de la producción de Moebius llegara a Estados Unidos. Los títulos se imprimían en un papel de mejor calidad y solo se vendían en el mercado directo; otro de los grandes logros del visionario Jim Shooter fue llevar a Marvel a las tiendas especializadas sin que los tebeos pasaran antes por los quioscos. El sello Epic finalizó en 1996 aunque contó con alguna que otra resurrección con un resultado poco satisfactorio. Sin embargo, su importancia y legado todavía siguen vivos.

Algunos comics de la línea Epic
Algunos comics de la línea Epic

La apuesta de Shooter (y sus problemas derivados)

Jim Shooter habló en su web sobre la creación de Epic: Sergio Aragonés vino a visitarme un día para proponerme una idea para un cómic humorístico protagonizado por un divertido personaje bárbaro amante de los dips de cosa. Dijo que sabía que Marvel tenía que ser dueño de todo, pero que quería mantener un pequeño interés en el personaje. Sabía que Marvel tenía que poseerlo y controlarlo, pero le gustaría un pedacito. Le dije a Sergio que podíamos hacerlo mejor que eso. No había ninguna razón por la que no pudiera poseerlo. Marvel estaría perfectamente dispuesta a publicar su serie bajo un acuerdo de publicación normal y real, es decir, derechos específicos, todos negociables, por un plazo específico. Él no me creyó. Estábamos dispuestos a redactar un memorándum en el acto que Sergio pudiera llevar a sus asesores legales. Sin embargo, unas semanas después, Pacific Comics anunció que publicaría Groo.

No mucho después de mi encuentro con Sergio, – sigue contando Shooter – y de forma completamente independiente, Frank Miller, Walt Simonson y Jim Starlin se me acercaron en grupo. Cada uno de ellos quería hacer una serie que no fuera por contrato para Marvel. Para crear y producir títulos sobre los que conservarían los derechos subyacentes. Les dije que estaba bien. Creo que les sorprendí. Pero realmente no todo fue tan fácil, ya que tuvo una fuerte pelea con Archie Goodwin y algunos cómics de la línea perdieron dinero pese a tener grandes críticas positivas. El presidente Jim Galtoncontinúa Shooterhabló conmigo sobre la posibilidad de cancelar la línea y dedicar los recursos a proyectos más rentables, como otra docena de títulos de X-Men. Le dije que Epic tenía algo grandioso, un éxito de ventas próximo, y conseguí una suspensión de la ejecución.

Jim Shooter
Jim Shooter

La marcha y el regreso del hijo pródigo

Tras finalizar su etapa con el personaje de Daredevil en el número 191 de la colección (correspondiente a febrero de 1983), Frank Miller hizo las maletas y se fue a la Distinguida Competencia. En aquellos años era muy normal ver un trasvase de artistas debido a las condiciones laborales de la industria del cómic. Así que en julio de ese mismo año comenzó la publicación de Ronin, convirtiéndose en su primer título en propiedad. Ronin fue un salto evolutivo sin precedentes en su carrera debido a la experimentación narrativa que emplea. DC apostó fuerte por el autor editando la obra en un nuevo formato, la edición prestigio, la cual contaba con un mejor papel que el de los cómics estándar. Pero su culmen en la editorial llegó con The Dark Knight Returns, considerada por muchos –entre los que me incluyo– como el mejor tebeo que se ha hecho de Batman.

Paralelamente, durante esos mismos meses de 1986, que sin duda marcaron un hito en la historia del noveno arte, Miller volvió a Marvel para seguir adelante con un arco muy especial de Daredevil: el mítico Born Again. Aunque si queremos ser exactos del todo, el autor hizo el número 219 (Badlands) de junio de 1985 junto a los lápices de John Buscema y co-escribió el 226 junto a Dennis O’Neil, que dejaba atrás su etapa con el Diablo de la Cocina del infierno. Entre el 227 y el 233 tuvimos otro de los mejores relatos del género superheroico, viendo la caída al abismo de Matt Murdock tras ver su vida hecha añicos y su resurgimiento como el gran héroe que fue. Sin embargo, Daredevil no fue el único que retomó su relación con Frank Miller; puesto que en los meses siguientes contemplaríamos la vuelta de su más redonda creación: Elektra.

Viñetas del último número de Miller en Daredevil
Viñetas del último número de Miller en Daredevil

Un heroico Jim Shooter luchando contra viento y marea

Así que fui a la oficina de Archie y le propuse publicar una serie limitada que Miller y Sienkiewicz habían estado hablando: Elektra Asesina. Si saliera a través de Epic, podría ser más valiente y audaz que si tuviera que llevar un Code Seal afirma Shooter. Archie respondió con toda su furia al estilo Archie. La esencia de lo que gruñó fue: ¿Estás loco? ¡Epic es propiedad del creador! No hay personajes de Marvel. Empecé a gruñir que, a menos que tuviéramos un éxito de ventas de inmediato, es posible que ya no haya Epic. Salí con la promesa de Archie de contactar a Frank. La serie vendió más de dos millones de copias. Aunque no era propiedad del creador, el contrato fue mucho más beneficioso para los creadores que el trato normal (y excelente) de Marvel. Adelantos, más participaciones, una generosa parte de los ingresos internacionales y más.

Y es que, aunque Jim Shooter ha sido tratado como alguien dictatorial, un tirano y un auténtico villano sin escrúpulos, la historia dice todo lo contrario. Nos daría para un artículo igual de extenso que este para comentar todos los aciertos de este brillante autor y editor. Si Frank Miller es el padre de Elektra, Jim Shooter fue su tío. Porque fue Shooter quien le ofreció un voto de confianza al joven Miller para que tomara el mando de Daredevil pese a la contraria opinión de otros directivos. Y fue Shooter quien peleó porque en el sello Epic Miller y Sienkiewicz pudieran desarrollar la novela gráfica de Elektra Asesina. Algún día se hará justicia y quedará patente todo lo bueno que hizo Jim Shooter por Marvel y por el mundo del cómic. Pero como dije anteriormente, eso es un tema perfecto para un próximo reportaje,

Frank Miller, Neil Gaiman, Bill Sienkiewicz, Bernie Wrightson y Dave Gibbons en la San Diego Comic-Con, 1991

Reflejando a la sociedad americana a través de los cómics

Si antes hablamos del sello Epic fue porque aquí tendrían lugar los dos siguientes acercamientos que tuvo Frank Miller con su niña. La idea surgió del propio Miller, quien propuso a Sienkiewicz y al editor Jim Shooter realizar una miniserie de Elektra con un toque más duro y adulto. El proyecto recibió luz verde y ambos autores, que estaban en su mayor apogeo, se pusieron manos a la obra. Finalmente, entre agosto de 1986 y marzo de 1987 –fecha de portada– fueron lanzados los 8 números que componen esta sensacional novela gráfica. Una obra que a día de hoy sigue impactando a lectores de todo el mundo. Elektra Asesina destilaba toda la esencia de lo que pretendía ser Epic: una publicación rompedora en la que los artistas podían crear con total y absoluta libertad cargada de sátiras, ultraviolencia, duras críticas políticas y elementos de ciencia ficción, fantasía y cyberpunk.

La historia está protagonizada por la famosa ninja y por un nuevo personaje: John Garrett, un agente de SHIELD que actuará como enemigo y amante de Elektra. Ambos tendrán que evitar que un ente maligno, llamado Ken Wind, llegue a la presidencia de los Estados Unidos y desencadene un holocausto nuclear que acabaría con la vida de millones de personas. Esto último era algo muy temido por la sociedad de la época, como se puede percibir en otras novelas gráficas de la época. El Reloj del Juicio Final, mantenido desde 1947, marcaba las 23:57 en 1984. Debemos de tener en cuenta que estamos en el punto más crítico de la Guerra Fría. Las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y la Unión Soviética estaban rotas, la URSS boicoteó los Juegos Olímpicos de Los Ángeles y el mundo temía una aceleración en la carrera armamentística que culminaría en una guerra nuclear.

Elektra dibujada por Bill Sienkiewicz
Imagen de Elektra Asesina

Elektra Asesina: un cómic completo digno de estudio

Durante todo el relato se irán alternando dos puntos de vista muy subjetivos: el de la mente emocionalmente herida de Elektra y el proveniente del cinismo y el cansancio de Garrett. Es un cómic que combina factores muy atrayentes para el lector, como las peleas, la acción, la violencia, el espionaje y la crítica a la administración gubernamental del país- El tebeo tiene ciertos toques de romance y humor, pero fundamentalmente es un relato político. Elektra Asesina también nos servirá para conocer un poco mejor la mentalidad de la griega y todos los traumas que le persiguen, como el asesinato de su madre, un supuesto abuso sexual por parte de su padre y los fantasmas de los homicidios que ella ha cometido. Además, veremos cómo Elektra tiene unos poderes psíquicos que, junto a sus habilidades ninja, los utilizará para frenar esta nueva amenaza, la cual implica también un ataque atómico.

Es una obra que tiene toques similares a los de a una ensoñación kafkiana y es bastante psicodélica. También hace uso de multitud de recursos al mezclar flashbacks con sucesos presentes, pensamientos con hechos, realidades con ensoñaciones y acontecimientos abstractos… Todo esto hace que su lectura se convierta en un camino complicado y difícil, que ha de realizarse con pausa; puesto que Elektra Asesina está muy alejada del cómic convencional. Sin embargo, el resultado es tremendamente satisfactorio. Es una historia que no se puede leer mientras se va de camino al trabajo en el metro o se disfruta de la playa rodeado de multitudes gritando. Estamos ante una de esas novelas gráficas que merecen ser leídas con calma y de forma pausada, recreándose en los detalles y el mensaje. Requiere cierta madurez por parte del lector, pero es de esos tebeos que nunca se olvidan.

Elektra dibujada por Bill Sienkiewicz
Imagen de Elektra Asesina

Bill Sienkiewicz en pleno estado de forma, una Elektra inolvidable

Otro de los aspectos a destacar es el espectacular arte de Bill Sienkiewicz. Aunque no es para todo el mundo debido a su especial y original forma de ilustrar, es muy meritoria la mezcla de técnicas estéticas que utiliza. En Elektra Asesina lo veremos empleando materiales como el lápiz, la pintura, el collage, la acuarela, la plumilla, la fotografía, los recortes de periódicos, la tinta y el graffiti, entre otros. Así se consigue provocar sensaciones en el lector al mezclar con osadía lo imposible con lo verosímil y el realismo con el surrealismo. Si uno viene de un estilo de dibujo más convencional, podría suponerle un shock al inicio. Y puede que haya algunos que no sepan apreciar estas composiciones. Sin embargo, es toda una auténtica oda al arte como concepto, traspasando las fronteras del dibujo para adentrarse en todas las demás variantes y formas de expresión artística.

Es sorprendente visualizar la alternancia de viñetas con splash-pages y planchas de cuadros, consiguiendo de esta forma crear una ruptura y un cambio de ritmo sensacional e innovador. Como resultado, se consigue que el arte y el guion vayan de la mano. Frank Miller y Bill Sienkiewicz consiguen una simbiosis única, como si estuvieran sincronizados y sus mentes se fusionaran. Pocos cómics son capaces de conseguir esto, lo cual es fruto de unas largas conversaciones y lluvias de ideas entre ambos. No cabe duda de que Elektra Asesina es una novela gráfica hecha para leer y degustar varias veces, analizándola de manera pausada. No es fácil ni ágil en su lectura; pero es de esas pocas obras que marcan para siempre al lector por lo espectacular e impresionante que resulta tanto a nivel narrativo como artístico. Una auténtica joya para los paladares más exigentes.

Elektra dibujada por Bill Sienkiewicz
Imagen de Elektra Asesina

La marcha al cómic independiente y un nuevo proyecto en Epic

Miller continuó haciendo trabajos en DC Comics, como el fantástico arco de Batman: Year One. Publicado entre el 404 y 407 (fechas de portada de febrero de 1987 y mayo de 1987) de su colección regular, Año Uno nos mostró la génesis del Caballero Oscuro tras el reinicio de las Crisis en Tierras Infinitas. Contaba con el dibujo de David Mazzucchelli, su compañero en Daredevil: Born Again, y rápidamente se consideró como el inicio más canónico del murciélago. Otro de sus trabajos fue realizar varias portadas para la edición americana de First Comics del aclamado manga El Lobo Solitario y su Cachorro, de Kazuo Koike y Goseki Kojima. Él era un gran fanático de esta obra y su inspiración se puede notar en diversos títulos. Gracias a esto, el manga japonés empezó a extenderse y ganar adeptos en Occidente. Pero ese es otro tema que daría para otro extenso artículo.

Sin embargo, y pese a que años después Miller volvería a DC, a finales de los años 80 decidió abandonar la editorial junto a Marv Wolfman, Alan Moore y Howard Chaykin. Para entender este motivo, debemos irnos a 1986. Michael Correa, gerente de una tienda, fue arrestado tras ser acusado de distribuir obscenidades. Algunos de estos tebeos fueron Omaha the Cat Dancer, Weirdo y Heavy Metal (días después se añadió Elektra Asesina). A raíz de esto se creó el CBLDF (Comic Book Legal Defense Fund) para proteger los derechos de la Primera Enmienda. Pero tras la polémica, DC anunció nuevas pautas generando un sistema de clasificaciones: universal, lectores maduros y adultos. Estos autores se opusieron y firmaron peticiones en contra. Como DC reiteró su postura, renunciaron por considerarlo censura y Miller decidió que sus proyectos futuros irían a la editorial independiente Dark Horse. Además, completó un proyecto final para Epic.

Elektra dibujada por Bill Sienkiewicz
Imagen de Elektra Asesina

Rematando a la ninja griega

En Elektra Lives Again, Miller quiso darle el punto y final al personaje que él creó. Una intención que no solo serviría como despedida, sino también para cerrar el círculo de la vida de Elektra. El propio autor aseguró que hizo esta novela gráfica para asegurarse de que se quedaba muerta perpetuamente. Finalmente, las empresas siempre ganan y Marvel no cumplió su voluntad de dejarla fallecida y enterrada. Todos sabemos que en los cómics nada es eterno y otros guionistas han vuelto a usarla; muchos de ellos con fatídicos resultados y una espantosa caracterización. Incluso Miller la volvió a emplear para Daredevil: El Hombre Sin Miedo junto a John Romita Jr; pero únicamente para contarnos el affaire que tuvo con Matt en la facultad desde otro punto de vista y a modo de retrospectiva. Queda patente que nadie ha sido capaz de escribir a Elektra tan bien como su padre.

Antes de hablar de esta novela gráfica, es necesario aclarar que es conveniente leer la etapa de Miller a cargo de Daredevil; puesto que solo así el lector podrá disfrutar de todos los detalles que aquí encontraremos. Elektra Lives Again es una auténtica carta de amor hacia la asesina ninja y su relación con Matt Murdock. Una preciosa forma de despedir a su creación de la mejor forma posible, de darle un final a su historia de la forma más bonita: con dramatismo y angustia, pero también con esperanza y acompañado de la redención. Seremos testigos del tormento que persigue a Murdock, el cual acude a confesarse para contar la obsesión que siente por ella y el sueño que le persigue todas las noches. En él, verá a Elektra en un paisaje nevado intentando escalar una montaña, siendo esto una representación de su intento de resurrección.

Imagen de Elektra Lives Again
Imagen de Elektra Lives Again

Las pesadillas del enamorado

También tiene ensoñaciones con la secta de La Mano; y con frecuencia acude al cementerio para visitar la tumba de su gran amor. Porque por mucho que lo intenté, Matt es incapaz de pasar página. Fue un auténtico trauma haber visto a su antiguo amor arrastrándose por el suelo mientras se desangraba para fallecer abrazada a él. Quienes hayan disfrutado de la serie regular de Miller, esto les retrotraerá a los números siguientes de la muerte de la griega en los que el abogado ciego llegó hasta el punto de realizar una exhumación y palpar el frío cuerpo de su amante para asegurarse de su deceso. Murdock sufrirá alucinaciones y visiones que nos harán dudar seriamente en si todo lo que ocurre es verdad o no. La maestría de Miller consiste en difuminar la línea que separa lo real de lo ficticio, quedando a interpretación del lector.

Además de su excelente labor al guion, también hay que destacar el gran dibujo que realizó. La narrativa gráfica de esta obra es impresionante, con unas composiciones de página y unos movimientos que solo están al nivel del propio Miller. Para el recuerdo quedará la magnífica composición de Matt despertándose y bajando las escaleras de su casa mientras se viste. Las viñetas cuentan con un alto nivel de detalle. Muchas escenas a lo largo del cómic tienen un toque onírico que nos harán dudar de si lo que estamos viviendo es real o son pesadillas de Murdock. Y si a todo esto le añadimos el sensacional trabajo de la colorista Lynn Varley, podemos decir que estamos ante una auténtica obra de arte. Y es que la fusión artística de este matrimonio (quienes ahora se encuentran divorciados), es una de las más asombrosas en el mundo del noveno arte.

Elektra Lives Again
Imagen de Elektra Lives Again

La carta de despedida definitiva a Elektra

No cabe duda de que estamos ante uno de las producciones más queridas y personales de Miller. Es lo que toda la vida se ha conocido como un «te amo, por eso te tengo que dejar marchar». El maestro del cómic ha guionizado a grandes personajes como Batman o Daredevil; pero Elektra es suya. Él la concibió y él le otorgó su auténtico final. Y solo él ha sabido guionizarla a la perfección. Algunos con mejores y otros con peores resultados, pero todos los que han llegado después no han conseguido escribirla correctamente. Siempre ha faltado ese toque mágico que únicamente su padre ha sabido hacer. Porque realmente su ciclo terminó y cumplió su función en Marvel. Por todo lo que hemos mencionado y muchos más motivos, en el año 1991 este título se llevó el premio Eisner en la categoría de Best Graphic Album: New.

Elektra Lives Again es considerada por muchos como una de las mejores obras realizadas por Frank Miller; siendo también una de las más emotivas que podemos hallar a lo largo de su carrera. Podríamos decir que es una poesía dedicada a su mejor creación en cuanto a personajes se refiere. Es toda una fantasía onírica, deslumbrante y dura como la vida misma que se eleva hasta entrar en el Olimpo del noveno arte. Bajo el punto de vista de una servidora y su humilde opinión, este es uno de mis tebeos favoritos y consigue alzarse en un puesto top dentro de las mejores obras de Marvel. A todos aquellos que amamos la mitología y el misticismo que envuelve a Elektra, esta novela gráfica es una absoluta maravilla. Aquí Miller está desatado con sus recursos visuales y metalingüísticos. ¿Cómo alguien osó en resucitar a la ninja griega tras esta joya?

Elektra Lives Again
Imagen de Elektra Lives Again

Cuando Marvel casi deja de existir

Para el siguiente título, tenemos que viajar a mediados de los años 90, entre octubre de 1993 y febrero de 1994. Marvel no estaba pasando una buena época. La calidad de los cómics era ínfima (esto también ocurría en DC). Además, los dibujantes que hicieron famoso este estilo se marcharon de la editorial a principios de 1992 para formar Image Comics. Estos siete fueron Todd McFarlane (Spider-Man), Jim Lee (X-Men), Marc Silvestri (Lobezno), Rob Liefeld (X-Force), Erik Larsen (The Amazing Spider-Man), Jim Valentino (Guardianes de la Galaxia) y Whilce Portacio (Uncanny X-Men). Si a día de hoy miramos algunas de estas obras son, cuanto menos, cuestionables. Pero los siguientes dibujantes pretendieron imitar sus trazos con fatídicos resultados. Aunque en la década de los 90 hay honrosas excepciones en el cómic de superhéroes, muchas de las colecciones carecían de guion y el arte resultaba terrible.

Además del éxodo masivo, hubo muchísimos problemas en la distribución. Tras la compra de Marvel por el empresario Ronald Perelman, se quiso eliminar a Diamond como distribuidor y crear Heroes World Distribution. Sin embargo, hubo grandes problemas logísticos que causaron retrasos y no había la infraestructura necesaria. Para arreglarlo, Marvel volvió a equivocarse obligando a las tiendas a comprar un mínimo de números; aunque estos no interesaban ni al público ni a los libreros. A esto había que sumarle la saturación que vivía el mundo del cómic y el auge de Valiant gracias a Jim Shooter, quien había sido despedido de Marvel. Todos estos sucesos llevaron a la editorial al borde de la quiebra, materializándose en una drástica bajada en ventas. Tras casi entrar en bancarrota, Fox compró los derechos de los X-Men y los 4 Fantásticos. Años después, Sony adquirió Spiderman y Universal se quedó con Hulk y Namor.

Imagen de Elektra: Root of Devil
Imagen de Elektra: Root of Devil

Revitalizando al Diablo Guardián

Tras dejar clara la ínfima calidad general de las series de Marvel, pese a que hubo honrosas excepciones, volvamos a Daredevil. A cargo de su cabecera estaban D.G. Chichester y Scott McDaniel. Esta etapa no ha envejecido nada bien y muy pocos fans hacen mención de ella. El equipo creativo se volvió a juntar en Elektra: Root of Devil, una miniserie que dejó decepcionados a los fans de la asesina griega. Es por ello que podemos afirmar que justiciero y ninja no se encontraban en su mejor momento. Sin embargo, Frank Miller hizo un Veni, vidi, vici y nos rindió uno de los tebeos más interesante de Daredevil junto con el dibujante John Romita Jr; aunque en un principio no iba a ser una novela gráfica. Y es que hay una historia muy interesante sobre su creación y posterior desarrollo que comentaremos a continuación.

Daredevil: El Hombre Sin Miedo surgió como parte de un proyecto para un guion de una futura película. Durante esos años se estaba sembrando el germen de los largometrajes de superhéroes, con el Batman de Tim Burton, Batman Returns, Superman IV, Capitán América, La Sombra y Los 4 Fantásticos. Es cierto que muchos de esos films no son tan excelentes como lo que tenemos hoy en día; pero fueron las bases sobre las que se asentó el cine de principios de los 2000 con X-Men de Bryan Singer y el Spiderman de Sam Raimi. Sea como fuere, Frank Miller juró no volver a participar en proyectos audiovisuales tras Robocop 2. Así que se desechó esa idea y tuvimos que esperar hasta el 2003 para ver el debut de Daredevil en la gran pantalla con Ben Affleck interpretando al abogado ciego.

Imagen de Daredevil: El Hombre Sin Miedo
Imagen de Daredevil: El Hombre Sin Miedo

Daredevil: Year One

John Romita Jr. Venía de triunfar junto a Ann Nocenti en la cabecera de Dan Defensor (para los nostálgicos de Vertice). Entre 1988 y 1990 realizaron una de las etapas más aclamadas del justiciero rojo. Cuando Romita le propuso colaborar, Miller recordó el guion del proyecto a modo de teleserie que abandonó y pensó que sería buena idea juntar sus talentos. Al fin y al cabo estamos hablando del mejor guionista de la historia de Daredevil y uno de los dibujantes más reconocidos y aclamados de Marvel. Además, no es la primera vez que esto ocurre. Años atrás se unió a Chris Claremont para realizar Lobezno: Honor, una historia para redefinir a Logan y contar parte de su origen. Así que se pusieron manos a la obra y conforme empezaron a trabajar, se dieron cuenta de que esas 64 páginas iniciales se quedaban cortas.

Al final terminó convirtiéndose en una miniserie de 5 números que nos contaría ese Año Uno de Daredevil. Era un relato que nadie pidió, pero sirvió para asentar aún más el origen de Matt Murdock. Algunas cosas se narran de forma diferente a como las narró Miller en su etapa en la serie regular, mientras que otras se complementan. Los autores afirman que este título es la biblia de Daredevil, y no se equivocaron. Cuando Netflix estrenó la serie basada en este superhéroe enmascarado, se utilizaron muchísimos elementos que encontramos en El Hombre Sin Miedo. Podemos decir sin temor a equivocarnos que esta obra fue la mayor inspiración que tuvo. La personalidad de Elektra o el uso del traje negro beben totalmente de este título. Es por ello que a continuación vamos a comentar esta obra haciendo especial hincapié en la protagonista de nuestro artículo.

Imagen de Daredevil: El Hombre Sin Miedo
Imagen de Daredevil: El Hombre Sin Miedo

La nueva Elektra

En El Hombre Sin Miedo hallamos una versión un poco diferente de los orígenes de Daredevil. Hasta el propio Frank Miller modificó algunos aspectos de su etapa original. Y eso es bueno, porque así nos servía para leer algo nuevo y alejado de lo anterior. Se ahondó bastante en la niñez de Matt Murdock y su entrenamiento con Stick como mentor. Ya en la etapa de la universidad conoceremos a una Elektra bastante diferente. Los que hayan podido visualizar la excelente serie de Netflix se darán cuenta de que la Elektra de Élodie Yung tiene muchísimos rasgos de la que aquí encontramos. También percibiremos que la relación que tiene con Matt es bastante más carnal de lo que leímos en el Daredevil 168. Algo normal, recordemos que estamos hablando de veinteañeros en su etapa universitaria.

En este tebeo, Elektra no es solamente una niña buena, de alta cuna, sino que ya percibiremos su faceta aventurera. Mientras Matt está haciendo sus acrobacias, ve a una figura femenina vestida de blanco corriendo por los tejados y él es incapaz de alcanzarla. También posee una gran cantidad de trofeos en artes marciales como el aikido, el kendo y el karate, consiguiendo siempre la primera posición. Hasta es una chica lanzada que se atreve a encontrarse por primera vez cara a cara con Matt estando en la ducha, y finalizando con eróticos resultados. Elektra es capaz de enfrentarse a una banda peligrosa y armada en un callejón, dejándolos a todos caos a la vez que disfruta de su vida como hija de un señor pudiente. Claramente, es toda una mujer de armas tomar.

Imagen de Elektra en Daredevil: El Hombre Sin Miedo
Imagen de Elektra en Daredevil: El Hombre Sin Miedo

Palabras finales

Y hasta aquí llega este extenso artículo dedicado a Elektra. Un texto que no solo sirve para conocerla mejor, sino para saber cómo se movió la industria del cómic durante diferentes décadas. En algunos de los eventos más importantes de la historia del noveno arte, tanto ella como Frank Miller han estado involucrados. ¿Podría haberse condensado en menos palabras? Posiblemente. Pero también existía la oportunidad de ahondar más aún en diferentes facetas y aspectos. Elektra es mi personaje femenino favorito de las viñetas y veía necesario hacer unas líneas que demostraran todo mi amor hacia ella y su creador.

Ahora me gustaría dedicarte a ti, la persona que estás leyendo esto, unas palabras. Gracias por el apoyo, por confiar en mí y por dedicar tanto tiempo en leer todo lo que he redactado. Al final esto lo hago sin fines lucrativos, así que el único pago que recibo es el tiempo y la confianza de las personas que deciden que lo que estoy haciendo merece la pena. Es por ello que te doy las gracias con la mano en el corazón. No busco ni dinero ni fama, solamente busco divulgar sobre mi pasión, nuestra pasión: los cómics. Gracias por invertir tu tiempo en mí.

Elektra vista por Bill Sienkiewicz
Elektra vista por Bill Sienkiewicz
Kofi

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